ANÁLISIS

El incierto futuro de la libra con el Brexit

La hi­pó­tesis de un "no acuerdo" entre RU y UE no se ha tras­la­dado aún a la co­ti­za­ción

Moneda de Londres - Billetes y monedas de libra esterlina
Libra esterlina.

El riesgo po­sible y pró­ximo de un Brexit sin acuerdo no se ha tras­la­dado a la co­ti­za­ción de la li­bra. Un rudo golpe para los de­fen­sores de los mer­cados efi­cientes porque el riesgo está ahí. La co­ti­za­ción de la mo­neda bri­tá­nica des­pués de la vo­ta­ción del Parlamento del pa­sado viernes se man­tiene en 1,30$/libra; el margen de fluc­tua­ción en los úl­timos meses ha va­riado entre 1,15 y 1,45 dó­lares por li­bra.

En el mundo de las finanzas prevalece la creencia de que un “no acuerdo” sigue siendo una hipótesis lejana y, como supone Katie Martin “los parlamentarios británicos en última instancia defenderán los intereses nacionales sin que se descarte que el dólar se debilite”.

La política monetaria de la Reserva Federal ha rechazado una subida de los tipos de interés. Desciende, así, el atractivo por comprar papel estadounidense dad su baja rentabilidad. Además, y en el capítulo macro, las recientes cifras de comercio exterior, registran un déficit en el renglón de bienes y servicios de 622.000 millones de dólares, la mayor cifra de los últimos 10 años. El déficit de mercancías asciende a 892.000 millones de dólares, el más alto desde que se tienen noticias.

Los exportadores británicos siguen confiados en la libra y no cubren el riesgo de cambio, a la vez que los importadores se conforman con esperar hasta el último minuto para comprar euros o dólares. Naturalmente no falta quien como Majestic Wine, el principal comerciante del Reino Unido en vinos, haya abierto un establecimiento en Finlandia para defenderse de una devaluación de la libra.

Un dólar débil y un euro que sigue en la misma órbita, facilitan la estabilidad de la libra. Ahora bien un 45% de las exportaciones del Reino Unido se dirigen a la UE, sólo un 2,4% a los EEUU y el resto se dispersa por el ancho mundo, incluidos países de la Commonwealth, Canadá entre otros, que ya han firmado acuerdos con la UE en los que se fijan las reglas y los gravámenes que afectan a las transacciones de mercancías.

A la soledad exterior que amenaza al Reino Unido se le añade el reto sobre el futuro de la Unión. Irlanda del Norte y Escocia votaron “Remain” y en el último caso con una fuerte mayoría. Los dos territorios junto con Gales, unieron su suerte a la Unión bajo la bandera del Imperio Británico durante los dos últimos siglos. Escocia entró voluntariamente en la Unión en 1707, apartando el antagonismo entre católicos y protestantes que fue absorbido por las oportunidades que ofrecía la expansión colonial. Son siglos en los que florece la Ilustración (Hume, Adam Smith) con más fuerza a la vez que la revolución industrial se adelanta a Inglaterra.

¿Hasta qué punto puede prender la llama de la desunión y el Brexit convertirse en el detonador de la misma? Theresa May se debate, afirma Martin Wolff, entre “mantener unido al partido, sellar un acuerdo (deal) con la UE y concluir el Brexit prometido. El referéndum es una orden sacrosanta así como la unidad del partido es un deber sagrado. Ahora bien si el resultado final es un no acuerdo, la primera ministra no tiene perdón”.

En la votación del último viernes 254 parlamentarios conservadores votaron contra un nuevo referéndum, 235 contra la unión aduanero y sólo 157 a favor del Brexit sin acuerdo. La libra se mantiene mientras la amenazadora tempestad no figura en los registros meteorológicos de los mercados de divisas.

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