Monitor del Seguro

El sector in­ter­media entre el 60% y el 65% de los se­pe­lios que se pro­ducen en España

El 40% de los entierros supera el coste previsto por la aseguradora

El se­guro de Decesos crece a un ritmo de casi el 4% frente al 5% de un año antes

Los mitos de los seguros de vida | El poder de los números
Seguros de vida.

El ramo de Decesos ha per­dido fue­lle. El vo­lumen de primas sumó 2.367 mi­llones en 2018, apenas un 3,97% más, según los úl­timos datos dis­po­ni­bles de ICEA, el Servicio de Estadísticas y Estudios del Sector Asegurador en España. El ritmo de avance no está mal, el mismo que el del se­guro de No Vida (3,98%), pero es in­fe­rior al del con­junto de los ramos en los que la in­dus­tria en­globa este ne­gocio y que de­no­mina Resto No Vida (5,07%), un grupo en el que las primas de Decesos tienen un peso de casi el 30% del to­tal.

Además, se aprecia una desaceleración respecto al ejercicio precedente, cuando crecía a tasas de casi el 5% (4,86%).

Este negocio se lo reparten actualmente unas 50 compañías, pero no a todas le tocan la misma parte del pastel. Santalucía, Ocaso y Mapfre acaparan más del 60% de la facturación por la venta de estos seguros. No obstante, se trata de un negocio al que están llegando nuevos actores, de dentro y de fuera del sector, y que lleva años transformándose hasta haberse convertido en una especie de seguro de Asistencia Familiar en un intento de eliminar ese halo lúgubre que aleja sobre todo al público más joven.

Con ese objetivo, en los últimos tiempos estos productos han incorporado otras garantías, como la protección de pagos, servicios como el asesoramiento telefónico en materia sucesoria y testamentaria, la tramitación administrativa de certificados de defunción, asistencia psicológica ante el duelo o en cuidados paliativos, farmacogenética, y hasta algunas compañías han optado por incluir a las mascotas en este seguro. Además, se han adaptado a los nuevos tiempos tecnológicos en los que estamos inmersos con iniciativas como el lanzamiento de asistentes virtuales para asesorar sobre estas pólizas o la inclusión de coberturas como el legado digital.

No obstante, estas nuevas garantías y servicios no dejan de ser complementos. Lo importante sigue siendo lo importante, es decir, la cobertura de los gastos del entierro, unos costes que pueden llegar a ser muy elevados. Con este fin nació este seguro hace más de siglo y medio, un tipo de póliza con la que cuenta aproximadamente la mitad de la población y que, cada año, intermedia entre el 60% y el 65% de los sepelios que se producen en España, según un reciente informe de Estamos Seguros, la iniciativa de Unespa para acercar el seguro a la sociedad.

Este estudio revela que la mayoría de los costes asumidos por el seguro de Decesos se corresponde con los gastos del entierro. Para elaborar el informe se ha solicitado a las entidades información sobre los sepelios atendidos entre junio de 2017 y junio de 2018. En total, las compañías han aportado datos sobre 216.404 sepelios, por lo que la representatividad de la muestra obtenida es del entorno del 80%.

Según estos datos, el valor mediano del traslado nacional del fallecido es de 424 euros, y el del traslado internacional de 5.987 euros. La suma asegurada, en el seguro de Decesos, se identifica con el coste esperado del sepelio, y hay que tener en cuenta que se trata de un producto que, si incurre en costes superiores a los esperados, no puede ajustar el desequilibrio requiriendo más dinero del cliente; pero en el que se prevé que si los costes están por debajo de la suma asegurada, es decir, de la garantía que el cliente pagó con su prima, la diferencia se devuelve al cliente.

Así las cosas, la ratio entre coste real y coste esperado marca la distribución de casos en los que el asegurador cerró el siniestro por debajo o por encima del coste teórico con el que calculó la prima. El informe explica que se pueden dar dos tipos de situaciones: casos en los que el asegurador paga la totalidad de la suma asegurada porque los costes del sepelio la alcancen o porque si no es así abone la diferencia; y situaciones en las que el asegurador abona una cantidad superior a la suma asegurada por superarla los costes efectivos.

“Los datos, en este sentido, indican que algo menos del 44% de los percances del seguro de Decesos se queda por debajo del coste teórico del evento. Un 16% se coloca exactamente en el nivel de la suma asegurada, y cuatro de cada 10 la superan”. Por lo tanto, en el seguro español de Decesos, el 59,76% de los percances se sitúan al nivel de la suma asegurada, y el 40,24% la superan. Conclusión: el seguro de Decesos soporta aproximadamente cada año un sobrecoste entre el 8% y el 10% sobre los gastos esperados, es decir, sobre las sumas aseguradas de sus contratos.

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