DESDE EL PARQUET

MásMóvil, dilución y crecimiento

El pro­ceso de re­fi­nan­cia­ción de su deuda puesto en marcha por MásMóvil pa­rece haber con­se­guido reac­tivar la ali­caída co­ti­za­ción de la com­pañía a lo largo de los doce úl­timos me­ses.

En concreto, la compañía ha alcanzado un acuerdo para recomprar la deuda convertible en acciones que mantenía con Providence por 883 millones de euros, en torno a un 30% del capital. Al tiempo ha logrado una refinanciación de su deuda por valor de 1.773 millones de euros.

Con este fin, MásMóvil llevará a cabo una ampliación de capital y emitirá deuda. Providence, por su parte, se ha comprometido a invertir 120 millones de euros en la ampliación a un precio de 18,45 euros por acción de este modo alcanzará una participación del 8% en el capital de la operadora.

La recompra del bono se realizará en dos tramos, una abonable el 7 de mayo por el 40% del total de la deuda, unos 351 millones, y otro pagadero el 20 de diciembre por el 60% restantes, unos 533 millones de euros, aunque el precio final dependerá de la evolución de los títulos de la compañía.

Esta operación se enmarca en el proceso de refinanciación de la práctica totalidad de la deuda del grupo en condiciones más ventajosas –costes más bajos y plazos más largos- con el objetivo de continuar invirtiendo y financiar de forma más eficiente el crecimiento. El pasado mes de noviembre, MásMóvil ya recompró su deuda con ACS por valor de 480 millones de euros.

La refinanciación se instrumentará en un préstamo de 1.450 millones con vencimiento en 2026 -con lo que dobla el plazo de vencimiento, y sin amortizaciones intermedias- y en 200 millones de euros en acciones preferentes que se espera reemplazar con una ampliación de capital prevista a lo largo de los nueve próximos meses. A tiempo, la compañía se ha asegurado otros 280 millones de euros en líneas capex (inversiones de capital) y liquidez de los bancos.

De este modo, la deuda de la operadora pasará de 4,1 veces el resultado bruto de explotación a finales de 2018 a 3 veces en 2020. Una operación que la compañía considera beneficiosa para los accionistas al reducirse un 16% la dilución de su participación y mejorar el beneficio por acción. Y al tiempo refuerza la estructura financiera de la compañía.

El consenso del mercado ha dado sus bendiciones a esta reestructuración, sacando a la acción del terreno negativo en el que se movía. Aunque la rentabilidad sigue siendo mínima respecto al cierre del pasado ejercicio, el rebote propiciado por este proceso puede ser el punto de inflexión que necesitaba la compañía para romper la tendencia negativa desarrollada desde los máximos de hace un año cuando llegó a rozar los 26 euros por acción.

Para dar por bueno este giro, señalan los expertos técnicos, el valor deberá superar antes la barrera situada en las inmediaciones de los 20 euros por acción. Algo factible si cuenta con el apoyo del consenso del mercado tal y como parece.

Artículos relacionados