El mag­nate ruso Fridman y los fondos es­ta­dou­ni­denses KKR y Carlyle toman el timón de mando

Bodegas Bilbaínas, Telepizza y DIA saldrán de la bolsa en breve, víctimas de OPAS

El ca­pital ex­tran­jero entra en las em­presas es­pañolas para tomar el con­trol y la ges­tión

Telepizza
Telepizza

El ca­pital ex­tran­jero que de­cide en­trar en las em­presas es­pañolas lo hace con un único ob­je­tivo: tener el con­trol para mandar en la ges­tión. Y auto ex­cluirse de la bolsa para re­don­dear el ne­go­cio. Ahora mismo hay en el mer­cado tres ope­ra­ciones en liza para ha­cerse con el poder del ti­món. El in­versor ruso Mijail Fridman quiere ser el dueño ab­so­luto de DIA; el fondo KKR quiere ges­tionar Telepizza sin ac­cio­nistas dís­colos y Carlyle pre­tende la misma ope­ra­ción sobre Bodegas Bilbaínas.

Para mandar hay que tener el poder y eso es lo que, desde hace tiempo, viene buscando el magnate ruso Fridman. Otra cuestión es que los accionistas minoritarios y los hedge funds estén dispuestos a vender sus acciones a los 0,67 euros que ofrece. De momento, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha dado luz verde a la oferta presentada por Letter One, sociedad controlada por Fridman y propietaria del 29% de Dia.

Pese a que el precio de 0,67 euros se considera bajo -muchos accionistas desconfían a la vez de las intenciones del inversor ruso-, lo cierto es que la disyuntiva es complicada tanto para el futuro de la empresa, los accionistas minoritarios y los trabajadores. En el caso de triunfar la OPA y conseguir un pacto con la banca acreedora, Fridman se ha comprometido a realizar una ampliación de capital de 500 millones de euros en la empresa de supermercados.

Además, ha anunciado que realizará un plan de rescate y un plan de crecimiento de la empresa para garantizar el futuro. La banca acreedora le ha exigido, por su parte, una serie de requisitos para refinanciar los más de 912 millones de euros de la deuda de la compañía.

De entrada, el magnate ruso tendría que amortizar anticipadamente antes del 21 de abril de 2021 unos 100 millones de euros. Paralelamente, tendrá que refinanciar dos emisiones de bonos de más de 300 millones cada uno.

Compromisos con la banca acreedora

En el folleto enviado a la CNMV, Fridman asegura que mantendrá los compromisos de pago con los bancos de 912 millones de euros, sin exigir una quita del principal de la deuda financiera ni que tampoco la banca acreedora ponga más dinero para evitar la quiebra. En cambio, pide que se acepte una ratio de apalancamiento de la deuda que permita a DIA un margen operativo suficiente para maniobrar.

El inversor ruso se ha comprometido a que los 500 millones de euros de la ampliación de capital se destinen en una parte a financiar el Plan de Transformación del grupo y otra parte al pago de 305,7 millones de los bonos que vencen en julio próximo. La venta de Max Descuento y Clarel por la que se esperan ingresar unos 100 millones se destinarían al plan de crecimiento de la empresa.

Pese a estos compromisos, Fridman tiene complicado sacar adelante su plan con la banca acreedora y hacerse con el 100% del capital tras OPA, Ahora bien, si mal lo tiene el inversor ruso, mucho peor lo tendrán los trabajadores de la empresa si Dia sigue en tierra de nadie.

La cadena de supermercados tiene encima de la mesa un ERE que afectaría a 1.500 trabajadores y el cierre de unas 600 tiendas. Por eso, el futuro de la cadena de supermercados es muy complicado. La elevada deuda que soporta y con la banca acreedora al acecho dejan pocas opciones para una salida fácil que no sea la del inversor ruso, a sabiendas de que supone un riesgo. El plazo de la OPA concluirá el próximo 23 de abril.

Telepizza, en manos de KKR

En cambio, la situación de Telepizza y de Bodegas Bilbaínas es diferente pues lo que, tanto KKR como Carlyle, buscan es hacerse con el 100% del capital para sacarlas de Bolsa, pero las circunstancias financieras de estas dos empresas son muy distintas. No tienen la misma espada de Damocles de las fuertes deudas como la que cuelga sobre DIA.

En el caso de Telepizza, la acción cotiza por encima de los 6 euros -6,22 euros- a los que el fondo estadounidense lanzó la OPA el 21 de diciembre pasado. Este puede ser un condicionante para que los accionistas vendan sus acciones.

Pese a que el acuerdo con Pizza Hut le ha supuesto a Telepizza una pérdida de 10 millones de euros en 2018 por los gastos recurrentes de la operación, las previsiones de venta para este año se estima alcancen los 1.200 millones. Las ventas -incluida la actividad de los establecimientos franquiciados-, ascendieron a 636 millones de euros, lo que supuso un aumento del 14,5%. En el mercado español, las ventas se elevaron a 369 millones (+4,2%) y en el negocio internacional se elevaron a 237 millones, con una subida de un 38,3%.

El fondo KKR cuenta ya con el 28,53% de Telepizza. Para el pago de la OPA, dispone de un aval de 355 millones del Banco Santander y otro de 96,6 millones de Citibank. Además, tiene el respaldo de la Banca March que invertirá unos 40 millones de euros a través del fondo Artá Capital, la familia Abelló a través de Torreal y Safra Group.

Carlyle manda en Bodegas Bilbaínas

Respecto a Bodegas Bilbaínas, la OPA de Carlyle es sobre el 6,10% del capital que le resta para sacarla de Bolsa, pues controla ya el 93,9% de las acciones. El precio anunciado es de 16,50 euros por título lo que supone un 130% más que el previsto por el fondo en su día de 7,18 euros.

El fondo estadounidense cerró en octubre pasado, a través de Ducde, la compra del 93,9% del capital con la sociedad Unideco, propietaria del grupo Codorníu. La firma española es propietaria de las marcas Viña Pomal, Viña Zaco y La Vicalanda. Carlyle estaba obligado a lanzar en el plazo de tres meses una OPA sobre el 6,10% de las acciones que le restaban al encontrarse en una situación de toma de control indirecta y sobrevenida.

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