La com­pañía es­tatal ne­ce­si­taba 9.000 mi­llones para poder afrontar la compra de Sabic

Las contradicciones financieras de la petrolera que más gana del mundo

Saudí Aramco ganó 100.000 mi­llones en 2018 y ha te­nido que acudir al mer­cado de bonos

Petroleo
Petroleo

La pe­tro­lera Saudí Aramco ha de­mos­trado que a la hora de salir al mer­cado en busca de di­nero le llueven las ofer­tas. La úl­tima emi­sión de bonos por valor de 9.000 mi­llones de euros tuvo una de­manda ré­cord de más de 100.000 mi­llones de dó­la­res, casi 90.000 mi­llones de eu­ros. Por con­tra­dic­torio que pa­rezca, la com­pañía que más pe­tróleo ex­porta y más gana del mundo ne­ce­sita di­nero para pagar sus in­ver­sio­nes. ¿Razones? Una gran parte de sus be­ne­fi­cios se los lleva el Estado de la fa­milia real saudí.

Siempre que tiene que hacer una inversión, la compañía estatal saudí se ve obligada a buscar dinero en el exterior. Los 9.000 millones de euros en forma de bonos que ha puesto en circulación han sido para poder financiar parte de la compra de Sabic. La multinacional ha tenido que desembolsar más de 61.300 millones de euros por el 70% del capital de la petroquímica, en manos del fondo de inversión pública de Arabia Saudí, y necesita capital para afrontar la operación.

La entrada de Saudí Aramco en Sabic forma parte de su estrategia de incrementar el negocio del refino con el objetivo de procesar de entre 8 y 10 millones de barriles diarios en 2030 y convertirse en una multinacional global del negocio del upstream (exploración) y del downstream (refino).

La compañía de refino produjo en 2018 produjo 75 millones de toneladas de refino, con unos ingresos de casi 40.000 millones de euros y un beneficio neto superior a los 5.000 millones de euros.

La compra de Sabic le ha supuesto a la petrolera saudí un elevado desembolso, por lo que se ha visto obligada a acudir al mercado de bonos para financiar la compra del 70% del capital. El otro 30% está en manos privadas y la petrolera ha reconocido que no está interesada en superar el 70%.

Las calificaciones de Moody’s y Fitch

Para poder salir al mercado en busca de dinero, la multinacional ha tenido que acudir a Moody’s y Fitch -las dos agencias de calificación- para que le otorguen sus rating de calificación crediticia de cara a los inversores.

Como paso previo, los directivos de Aramco han debido mostrar las cuentas de la empresa. El resultado bruto de explotación de la petrolera ascendió el ejercicio pasado a 224.000 millones de dólares (199.380 millones de euros) y logró unos beneficios de 100.000 millones de euros, lo que la convierte en la multinacional que más gana del mundo. La compañía produjo nada menos que 13,6 millones de barriles equivalentes de petróleo diarios.

Pese a que duplica los beneficios obtenidos conjuntamente por las petroleras de la talla mundial de ExxonMobil, Chevron y Royal Dutch Shell, las agencias Moody’s y Fitch han otorgado la calificación de A1 y A+, respectivamente, un nivel más bajo que el que tienen las dos multinacionales norteamericanas y la anglo holandesa Royal Dutch Shell.

Demasiada dependencia del Estado

¿Razones de por qué esta menor valoración crediticia? La clara dependencia estatal que Aramco tiene de Arabia Saudí impide a la multinacional lograr un peldaño de máxima calidad ‘Aaa’, según Moody’s y la AA+ que estima Fitch se merece. Además de su dependencia del Estado, las fuertes regulaciones a las que está sometida y los elevados impuestos que tiene que desembolsar impiden conseguir una calificación mayor. El 50% de los ingresos que la compañía recibe por barril lo tiene que revertir al Estado.

La emisión de bonos de 9.000 millones de euros que la petrolera saudí va a realizar forma parte también del diseño de la salida a bolsa que se está perfilando para 2021. La operación ha sido aplazada en varias ocasiones y todo apunta a que la fecha de 2021 será la definitiva, tal y como ha señalado en varias ocasiones el príncipe heredero Mohammed bin Salman.

El último aplazamiento se produjo en agosto de 2018, después de que dos años antes se anunciase que se pensaba privatizar un 5%. La valoración que se hizo entonces de Aramco fue de más de 2 billones de dólares, con lo que el Estado ingresaría unos 100.000 millones de dólares por la operación. Uno de los pasos que se han dado ha sido la creación de un consejo formado por 11 miembros, que se renovarán cada tres años. Dicho consejo tendrá la capacidad de decidir la salida a Bolsa y el porcentaje de la privatización.

Arabia Saudí necesita reestructurar su economía y reducir su dependencia de los ingresos del petróleo. De hecho, debido a la caída del precio del petróleo ha tenido que acudir más de una vez al mercado de bonos.

En 2016, con el crudo por los suelos, emitió en octubre de ese año 17.500 millones de dólares en bonos a 5,10 y 30 años. El rendimiento de la emisión fue de un 2,36% para los bonos a cinco años, del 3,44% para el de 10 años y del 4,64% para el de 30 años. En 2017, el Gobierno de Riad realizó otra emisión de 9.000 millones de euros. La última de 7.500 millones de dólares se cerró en enero pasado, con una demanda cuatro veces superior a la oferta.

Artículos relacionados