Las grandes mul­ti­na­cio­nales lo de­voran todo y per­ju­dican a los ne­go­cios pe­queños

Los minoristas agudizan el riesgo de insolvencia al no adaptarse al entorno

Se prevé que el e-­com­merce crezca un 21% en 2019 y que para 2021 re­pre­sente casi un 18%

Pymes
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El ne­gocio mi­no­rista tiene la es­pada de Damocles en­cima desde hace mucho tiempo. Un ejemplo lo hemos visto re­cien­te­mente en el mer­cado es­pañol con DIA, que se ha visto las­trada por un en­torno com­pe­ti­tivo al que no ha sa­bido hacer frente. Los riesgos de in­sol­vencia se están dis­pa­rando para los ne­go­cios re­tail y a las em­presas no les queda más re­medio que me­jorar la oferta de más va­lor, la ex­pe­riencia del cliente y las ope­ra­ciones in­ter­nas. Mientras, los obs­táculos se hacen cada vez más gran­des.

El sector minorista de consumo duradero está viendo como su nivel de riesgo está aumentando a medida que se adapta al tiempo. La necesidad de cambiar para sobrevivir se ha convertido en un factor clave para concretar su futuro a largo plazo. A lo largo de los 90 y los primeros años del siglo XXI, el foco de la gran distribución fue la expansión de tiendas y metros cuadrados.

Con todo, el profundo cambio del sector, empujado por las nuevas tecnologías hacia la profunda transformación de su modelo de negocio, ha provocado que “algunos de los minoristas más conocidos se hayan declarado insolventes en los últimos años y muchos supervivientes hayan anunciado el cierre de tiendas”, tal y como describe un último informe de Crédito y Caución.

El estudio revela un deterioro de las insolvencias del sector en mercados de nuestro entorno como Francia, Alemania o Reino Unido. Pero va más allá si nos ponemos en clave nacional. Y es que en España las insolvencias aumentaron ligeramente en 2018, principalmente entre la pequeña empresa. La previsión, eso sí, es que se estabilicen este año. Una tregua para una tendencia que ya está en marcha.

Tanto es así que se estima que el comercio electrónico crezca un 21% en 2019 y que para 2021 represente casi un 18% de las ventas minoristas mundiales. La aseguradora de crédito alerta que nos encontramos frente a uno de los sectores más desafiantes en relación a la morosidad o riesgos de default (o impago), por el cambio disruptivo al que se tiene que enfrentar.

El informe detalla que está por ver si muchos de los pequeños minoristas, ya en dificultades, “tienen los medios para realinear sus negocios para seguir siendo competitivos”. Algo que está en “relativa cuestión”, según fuentes consultadas en el desarrollo de la información presente.

Siguiendo esta línea, el consumidor tiene acceso en tiempo real a la información sobre productos, precios y calidad, y las redes sociales le permiten ampliar opciones y quejas. Por tanto, la transparencia de precios mantiene la presión sobre los márgenes a lo largo de toda la cadena de valor en un contexto que tiene el requerimiento hacia el comercio tradicional de grandes inversiones para llevar a cabo nuevas estrategias en el terreno digital.

“La falta de voluntad o de medios para adaptarse a un entorno de mercado cada vez más cambiante e inestable puede provocar serios problemas repentinos para los minoristas grandes y pequeños, independientemente de lo establecidos que estén en el mercado o lo exitosos que hayan sido en el pasado”, aseguran desde la aseguradora de crédito.

Una situación que puede cambiar

¿Pueden hacer algo las firmas minoristas españolas para evitar ser colapsadas por grandes competidores foráneos como Amazon? Una de las alternativas, aseguran fuentes del mercado es “mejorar la propuesta de valor”. En primera instancia, los minoristas deben realinear su propuesta de valor para incorporar digital.

De una manera más frecuente, el viaje del cliente B2C y B2B comienza en línea. Llegar a estos clientes con ofertas personalizadas y experiencias de compra será vital. Las firmas retail necesitan mejorar su gestión de categoría para ofrecer a los clientes una variedad única de productos.

Por otra parte, añaden, “mejorar la experiencia del cliente”. Que un cliente experimente una buena experiencia implica que los productos están disponibles y que las tiendas se encuentran en buen estado.

Y, además de todo esto, “mejorar las operaciones internas”. Los minoristas deben reducir los costes operativos. Un método que no han de aplicar únicamente para mantener sus márgenes operativos, sino también para financiar nuevos proyectos, avanzar en la digitalización y para hacer una fijación óptimo de los precios.

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