DESDE EL PARQUET

Meliá tiene el sol de cara

Son va­rios los fac­tores que ma­nejan al­gunos ope­ra­dores para con­si­derar a Meliá Hotels como unos de los va­lores con más po­ten­cial al­cista del se­lec­tivo de aquí a fi­nales de año. A la ca­beza de ellos, como di­na­mi­zador de la ac­ti­vidad del grupo ho­te­lero, se man­tiene la po­si­tiva evo­lu­ción del tu­rismo.

Las cifras de visitas de turistas internacionales a España en los primeros meses del año han vuelto a marcar nuevos récords y, lo más importante, reflejan un crecimiento constante y sostenido. Las últimas estadísticas publicadas por el INE reflejan que más de 4,4 millones personas visitaron nuestro país en febrero, un 3,8% más respecto al mismo mes del año pasado.

Un turismo, además, cada vez es más selecto y de calidad. Aunque aún es pronto, estas cifras auguran otro año histórico para el sector. Todo ello dependerá en buena medida de las crecientes perspectivas de desaceleración económica global y de la previsible recuperación otros destinos competidores que pueden hacer sufrir más de lo esperado a la división del Mediterráneo de Meliá. El peso que le está dando el mercado a este posible escenario negativo, sin embargo, parece bastante desproporcionado, según muchos analistas.

Por el contrario, hay otros factores muy positivos a tener en cuenta, apuntan en los foros, como el veto regulatorio a los apartamentos turísticos en las grandes ciudades. Hasta ahora, el fuerte crecimiento de esta actividad estaba siendo una seria amenaza para los hoteles, pero ahora se ha visto drásticamente limitada y los cálculos apuntan a una reducción en casi un 95% de esta competencia. Eso augura un verano muy positivo para las grandes cadenas como Meliá.

Por último, el valor se debe acabar beneficiando de los bajos múltiplos a los que cotiza. El mercado ha estado descontando un escenario desproporcionadamente negativo, llegando a hundir a la acción a niveles críticos en torno a los 8 euros por acción. Más de un 40% de caída desde los máximos de 2017. Algo que no tiene demasiado sentido si se observa el crecimiento del 13% de sus resultados en 2018, que le llevó a cerrar el pasado ejercicio con un beneficio superior a los 140 millones de euros.

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