Los tipos de in­terés apenas llegan al 0,05% para ho­gares y al 0,25% para com­pañías

La inversión en depósitos se dispara pese a la menor rentabilidad

La ra­len­ti­za­ción eco­nó­mica y la baja in­sis­tente de la Bolsa asusta a los in­ver­sores

Depósitos
Depósitos bancarios.

La pru­dencia se ha ins­ta­lado en el mer­cado de las ren­tas. A pesar de que el ren­di­miento de los de­pó­sitos se en­cuentra por los sue­los, em­presas y fa­mi­lias han in­cre­men­tado sus in­ver­siones en im­po­si­ciones a plazo fijo. Según datos del Banco de España, en los úl­timos doce me­ses, la in­ver­sión en de­pó­sitos se ha in­cre­men­tado en 59.500 mi­llones e de eu­ros, hasta si­tuarse en los 1,04 bi­llones de eu­ros, según las úl­timas ci­fras dadas a co­nocer por el su­per­visor ban­ca­rio.

Este dato refleja la moderación con la que se están comportando estos agentes del mercado, mientras no dejan de surgir nuevos análisis sobre la posibilidad de cambio de ciclo económico. En este momento, el tipo de interés medio con que remunera la banca los depósitos de las familias es de un irrisorio 0,05%. Mientras tanto, las empresas apenas pueden acceder a un interés medio del 0,25%.

Pero a pesar de que el dinero apenas encuentra remuneración en estos tiempos, los depósitos de los hogares se incrementaron en 42.600 millones de euros en los últimos doce meses. En el mismo período, las imposiciones de las empresas crecieron en 16.900 millones de euros.

Lo cierto es que los inversores cuentan con todo tipo de indicadores que apuntan hacia una próxima recesión en Estados Unidos, con síntomas de agotamiento sobre todo en los mercados de bonos. Como consecuencia de la situación, los inversores han decidido instalarse en la prudencia. La bolsa española no tiene la alegría de otros años, con unos volúmenes de contratación más bajos de lo habitual.

Situación política

Al clima de aversión al riesgo al que se han visto sometidos los inversores españoles contribuye también la ausencia de un gobierno sólido, debido a la fragmentación del voto. Los tres años en que España no ha logrado contar con un gobierno estable han pasado factura a los inversores.

Los indicios de ralentización económica también se han terminado de materializar en Europa, obligando al Banco Central Europeo a tomar medidas extraordinarias para hacer frente a la posible recesión económica. La institución que preside Mario Draghi decidió echar marcha atrás su proyecto de retirada de estímulos económicos, que había anunciado que iba a suprimir.

Después de varios años de caída progresiva, como consecuencia de la crisis económica, los depósitos han comenzado a crecer. Lo hicieron con fuerza durante el pasado año 2018. En el último año y medio, las familias incrementaron el saldo de depósitos en casi 50.000 millones, mientras las empresas han incrementado sus posiciones en imposiciones a plazo fijo en 10.000 millones.

Artículos relacionados