Puede ser di­sua­soria tanto para los arren­da­dores como para los in­ver­sores

El sector inmobiliario carga contra la ley de alquileres: no ataca la raíz del problema

Los grandes fondos cri­tican la in­se­gu­ridad ju­rí­dica y temen un fre­nazo en la oferta

Alquiler
Alquiler

"No se trata tanto de pro­teger al arren­da­tario con me­didas ga­ran­tistas como de fo­mentar un mer­cado del al­quiler real­mente po­tente y lí­quido en aque­llos mer­cados con dé­ficit de ofer­ta". La frase re­sume el sentir ge­neral de los ex­pertos del mer­cado in­mo­bi­liario que creen que el nuevo de­creto sobre el al­quiler no solo no va a la raíz del pro­blema, sino que lo am­plía con un men­ta­lidad pro­tec­cio­nista que puede ser di­sua­soria tanto para los arren­da­dores como para los in­ver­so­res.

La Federación de Asociaciones Inmobiliarias ha sacado la calculadora y asegura que las nuevas reglas del juego del alquiler provocarán un subida media del 5% en los precios que en las zonas más calientes del país se podría ir hasta el doble dígito. Pero más allá de un baile de cifras que otros analistas rebajan en intensidad, el consenso incide en que a partir de ahora primará la solvencia del arrendatario frente a las nuevas exigencias normativas.

"¿A quién se van a alquilar viviendas ahora, cuando se están ampliando los plazos del arrendamiento y se limitan las revalorizaciones de las rentas? Muchos propietarios sólo van a alquilar a personas de máxima solvencia y pueden ser muchos lo que prefieran sacar sus casas del mercado y dejarlas vacías para evitar riesgos. Por lo tanto hay un doble problema potencial: de oferta por un lado y de exclusión de las personas con menos solvencia, por otro", señalan fuentes del sector.

En definitiva, el tercer cambio normativo en el mercado del alquiler en tres meses ha caído como un jarro de agua fría en el sector, que califica este último movimiento como "muy internvencionista" y de consecuencias difíciles de medir. Creen que en un mercado en el que los precios crecen de forma desbocada, las medidas son como "echar gasolina al fuego. Se tenían que haber medido mejor los pasos para evitar que la situación empeore aún más".

En un momento en que el más de un 80% de las capitales españolas ofrecen rentabilidades de más del 4% a quienes compran con el objetivo de arrendar la viviendas, la especulación es muy elevada. ¿Bajará? "Puede que el decreto desincentive las compra de casas para alquiler, lo que puede limitar la subida general de los precios. Pero al mismo tiempo puede reducir la oferta de viviendas de calidad", por lo un efecto puede compensar el otro.

En la vertiente institucional, algunos gigantes del sector ya han elevado la voz. El todopoderoso Blackstone, con enormes intereses en el mercado español, ya ha advertido de que la normativa es más resctrictiva que en otros países de nuestro entorno. Otros grandes inversores callan oficialmente, pero 'sotto voce' aseguran que el mercado español del alquiler pierde atractivo por más que el ciclo inmobiliario del país siga ofreciendo signos inequívocos de fortaleza en 2019.

La inseguridad jurídica es otro de los argumentos de los grandes fondos, que creen que se puede producir un parón del mercado en un momento de incertidumbre en España, con unas elecciones a la vuelta de la esquina de resultados imprevisibles. Por lo tanto, se abre un escenario complejo en un momento en el que el sector inmobiliario española marcha viento en popa con precios crecientes de tienen como grandes damnificados a los españoles menos solventes. Parece que la ley sobre vivienda no será la solución al problema.

Artículos relacionados