El su­cesor de FG trata de pa­liar al má­ximo las crí­ticas en la junta de la pró­xima se­mana

Carlos Torres (BBVA) regala radios de baño a cambio de fe y fidelidad

Presiona a la red para que clientes y pe­queños ac­cio­nistas de­le­guen su voto

Carlos Torres
Carlos Torres

Máxima pre­sión sobre los tra­ba­ja­dores del BBVA a tan sólo una se­mana de la junta de ac­cio­nistas del grupo en Bilbao y que se prevé más que com­pleja para el nuevo pre­si­dente, Carlos Torres, que debe re­novar su ca­lidad de con­se­jero. El es­cán­dalo del es­pio­naje en­car­gado por su an­te­ce­sor, Francisco González (FG), no cesa, por lo que aque­llos clientes con 500 o más ac­ciones han re­ci­bido la oferta de una radio para el baño a cambio de la de­le­ga­ción de su voto. Con ello, al me­nos, pre­tenden lo­grar que el es­truendo es­pe­rado de crí­ticas se ami­nore.

"Tengamos la junta en paz, al menos en el mayor grado posible", ha debido reflexionar la cúpula del BBVA ante la potencial avalancha de críticas y reproches después de que el banco se haya visto enfangado en la trama de espionaje que, supuestamente, encargó el actual presidente de honor al excomisario José Manuel Villarejo.

El nerviosismo o el temor han llegado a tal punto que se ha dado orden directa a la red de oficinas para que hagan una oferta a aquellos accionistas que cuenten con 500 o más acciones. A cambio de que deleguen su voto de cara al viernes 15 de marzo, el banco obsequia con una radio destinada al uso en el baño. A los más entusiastas les ofrecen además un reloj.

Eso sí, no todos los clientes ni empleados del propio BBVA llegan a tener dicha participación accionarial, como reconocía una empleada de una sucursal en Madrid del banco ante la llamada de Capital Madrid. La invitación se había enviado a aquellos con un cierto peso aunque sea minoritario.

La renovación como consejero de Carlos Torres se puede dar por hecha, pese al enfado y la determinación de algunos inversores institucionales que mostrarán su rechazo a que Torres sea ratificado en su cargo sin haber despejado todas las investigaciones abiertas, internas y externas, sobre la supuesta trama de espionaje encargada por Francisco González cuando aún era presidente ejecutivo del BBVA.

Más carga

Desde algunos sindicatos, como Comisiones Obreras (CCOO), ya se había urgido a la actual cúpula del BBVA a que clarificara "cuanto antes" las investigaciones abiertas sobre la trama de espionaje ya que un buen número de clientes ya preguntaban en las sucursales más sobre este turbio asunto que por productos financieros.

La orden de que ahora los empleados a pie de calle se ganen la delegación de voto de aquellos accionistas con al menos 500 títulos en su poder de cara a la junta de accionista de las próxima semana supone una nueva vuelta de tuerca a las exigencias comerciales que ya pesan sobre estos bancarios.

Los propios sindicatos ya habían anunciado su posición más que crítica ante la reunión fijada en Bilbao, como ya adelantara en su momento Capital Madrid. La mayor presión para atraerse a clientes que a su vez son pequeños accionistas puede aún incrementar el grado de crítica por parte de los representantes sindicales.

Mientras tanto, entre la plantilla cunde la incertidumbre sobre todo lo que se ha publicado, en distintos medios, sobre los espionajes encargados al controvertido excomisario Villarejo por parte de un FG que desde primeros de año se ha aferrado a su poltrona de presidente de honor.

Aunque sin funciones ejecutivas, el de Chantada se mantiene alerta desde dentro del grupo mientras que la imagen del BBVA se erosiona con el paso del tiempo y sin explicaciones sobre todo lo ocurrido. Se supone que ya cuenta con la radio con ventosa para el baño, ya que así podrá escuchar todas las novedades mientras enjuaga sus responsabilidades en la trama de espionaje en manos de la Justicia.

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