Reunión el 12 de marzo para so­li­citar que se am­plíe el plazo para Almaraz I hasta 2027

Endesa se compromete a sellar el protocolo de cierre de las nucleares pero aplaza su firma

Iberdrola y Naturgy sus­criben el acuerdo con Enresa para des­man­telar los siete reac­tores en ex­plo­ta­ción

Central nuclear de Almaraz.
Central nuclear de Almaraz.

El cierre de las cen­trales nu­cleares em­pieza a estar en­cau­zado. Iberdrola y Naturgy han fir­mado ya el pro­to­colo con Enresa por el que los siete grupos nu­cleares se clau­su­rarán de forma es­ca­lo­nada entre 2025 y 2035. Endesa se ha com­pro­me­tido a ha­cerlo la se­mana pró­xima, tras la reunión del con­sejo pre­vista para el 11 de marzo. Aunque con algún pro­blema de ma­tiz, las tres eléc­tricas han ce­rrado un con­flicto que lle­vaba en­ro­cado desde el Gobierno de Mariano Rajoy.

Endesa ha preferido esperar a la celebración del consejo ordinario de la próxima semana antes de estampar su firma. Iberdrola y Naturgy lo habían aprobado en reuniones extraordinarias, razón por la cual las dos eléctricas han sellado el protocolo con la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos. EDP, con una participación minoritaria del 15,5% en la central de Trillo, lo hará también la próxima semana.

Una vez puestas las partes de acuerdo en el calendario de cierre de las mismas, Enresa establecerá la tasa que las empresas propietarias deberán pagar por la gestión de los residuos y el desmantelamiento progresivo de los siete reactores nucleares actualmente en explotación.

Tras el nuevo calendario de cierre, la tasa que las eléctricas deberán abonar a Enresa por la gestión de los residuos radiactivos y el desmantelamiento de las instalaciones nucleares se aproximará a los 8 euros por megavatio hora nuclear producido. Actualmente, dicho impuesto era de 6,64 euros, lo que supone un aumento de un 20%.

Según lo pactado con el Gobierno de Pedro Sánchez, el primer grupo en cerrar será la central extremeña de Almaraz I (año 2027) y la última será Trillo (Guadalajara), en septiembre de 2035. Antes de 2030, deberán cerrar también Almaraz II (Cáceres), Ascó I (Tarragona) y Cofrentes (Valencia), mientras que Ascó II (Tarragona), Vandellós (Tarragona) y Trillo (Guadalajara) serán las últimas en ser clausuradas.

Asamblea de socios de Almaraz

Para el día 12 de marzo, está prevista la asamblea de Almaraz I, reunión en la que los tres socios propietarios de la instalación (Iberdrola 53%), Endesa (36%) y Naturgy (11%) deberán acordar la solicitud de prórroga de la explotación. Esta instalación cumplirá en 2022 los 40 años de vida útil por lo que están obligados a pedir una prórroga de otros cinco años. El plazo expira el 31 de marzo.

En ocho meses, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha conseguido poner de acuerdo a las tres grandes eléctricas, que se marque un plazo medio de vida para las nucleares de 45,6 años y que ninguna de las empresas propietarias salga perjudicada.

Ha sido un pacto que el anterior Gobierno de Mariano Rajoy no solo no consiguió cerrar sino que enfrentó mucho más si cabe a las eléctricas. “La ministra ha logrado desbaratar el conflicto y ha permitido que las empresas nos hayamos puesto de acuerdo”, han señalado fuentes del sector a Capitalmadrid.

La disputa por la ampliación de la vida útil de las centrales nucleares ha estado siempre encima de las mesa de las tres grandes eléctricas. Las diferencias radicaban entre las empresas que eran partidarias de los 40 años -caso de Iberdrola y Naturgy- y quien defendía alargar ese tiempo hasta los 50 años-, como sostiene Endesa.

Cuestiones contables

Algunas fuentes señalan que la cuestión de fondo del problema se debía a problemas contables. Según algunos analistas, a las dos primeras -Iberdrola y Naturgy- les interesa adelantar el periodo de cierre por razones de amortización -en sus libros tienen marcado un periodo de amortización de sus centrales a 40 años- mientras que Endesa sale beneficiada si se alarga el tiempo de clausura, pues el plazo fijado es a 50 años.

Estas mismas fuentes subrayan que en este punto es donde radicaban las discrepancias por las cuales las tres grandes eléctricas que controlan los siete grupos nucleares en activo defienden posturas contrarias. Si a ello unimos que para poder alargar el tiempo de explotación de las mismas hay que invertir una elevada cifra, Iberdrola y Naturgy preferían, por esa razón, no ampliar el plazo.

En cambio, el aspecto en el que las tres eléctricas están totalmente de acuerdo es en que se modifique el tipo impositivo que sostienen las centrales. Las tres consideran que la rentabilidad de las mismas es ínfima e incluso negativa por las tasas que soportan, por lo que exigen al Gobierno que se modifique el sistema de retribución de las nucleares. El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, es uno de los más críticos en este punto. Iberdrola y Endesa son las dos eléctricas que controlan prácticamente casi todo el parque nuclear.

Esta exigencia choca frontalmente con el Ejecutivo de Pedro Sánchez que prefiere cerrar las nucleares antes que modificar la fórmula de retribución que reciben las nucleares. El futuro Gobierno que se constituya tras las elecciones del 28 de abril deberá decidir si cambia o mantiene inalterables las tasas actuales.

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