DESDE EL PARQUET

Talgo, ruido y lío de fondo

La de­ci­sión de uno de los prin­ci­pales ac­cio­nistas de ba­jarse del tren de la em­presa de cons­truc­ción fe­rro­viaria Talgo ha caído como un jarro de agua fría en la co­ti­za­ción. No es para menos y, en con­creto, los fondos de in­ver­sión de ca­pital riesgo MCH Iberia Capital Fund y MCH Inversiones Industriales han ven­dido la to­ta­lidad de su par­ti­ci­pa­ción del 9% en el fa­bri­cante de trenes por 69,18 mi­llones de eu­ros, en una co­lo­ca­ción ace­le­rada entre in­ver­sores cua­li­fi­ca­dos. ¿Qué sig­ni­fica esto? Nada bueno, eso se­guro.

En un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, el banco encargado de la operación, UBS Group, el precio unitario de las 12.331.333 acciones vendidas ha sido de 5,61 euros. Lo cual supone un descuento del 8,3% respecto al precio de cierre de Talgo un día antes de la operación. Tras la venta, los fondos no conservarán participación alguna en la compañía.

Esta salida se produce justo en plena fase de recuperación de la cotización del grupo vasco después de haber tocado suelo sobre los 4 euros en el peor momento del pasado ejercicio y apenas unos días después de la presentación de las cuentas, lo cual eleva las incertidumbres entre los pequeños accionistas.

La compañía cerró el pasado ejercicio con un beneficio neto de 17,7 millones de euros, prácticamente la mitad respecto al contabilizado un año antes, lastrado por la caída de ingresos. El importe neto de la cifra de negocios registró una contracción del 16% hasta poco más de 324 millones de euros y el beneficio bruto de explotación (Ebitda) se redujo un 30,7%, al situarse por debajo de los 58 millones de euros.

Aunque no demasiado saludables, estas cifras muestran una foto borrosa de las cuentas del grupo al recoger un momento determinado de los proyectos en ejecución y, sobre todo, una fase de transición entre la finalización de uno de sus proyectos más relevantes –el del AVE a la Meca- y el arranque en el proceso de fabricación del proyecto de alta velocidad de Renfe.

Eso permite confiar, junto con unas altas expectativas de actividad comercial (Talgo firmó a principios de año un proyecto con el operador ferroviario alemán Deutsche Bahn por 550 millones de euros), en la recuperación de la cifra de negocio a lo largo de este ejercicio con crecimientos significativos.

Un favorable escenario que hace difícil explicar la salida de los fondos de capital riesgo cuando la acción estaba protagonizando un importante rebote muy cerca de alcanzar ya los niveles en los que los fondos habían entrado a mediados de 2015. Los expertos, de hecho, creen que esta salida, siempre y cuando no genere demasiado ruido e incertidumbres, solo frenará puntualmente la tendencia alcista actual hacia los 6,5 euros por acción, nivel donde se encuentra su principal resistencia.

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