JUNTA DE ACCIONISTAS

Francisco Reynés res­palda la ruta ener­gé­tica mar­cada por el Gobierno de Sánchez

Naturgy repartirá 1,37 euros por acción y espera ganar 1.400 millones en 2019

La eléc­trica des­ti­nará a España un 70% de los 2.000 mi­llones que in­ver­tirá en 2019

Junta de accionistas de Naturgy 2019.
Junta de accionistas de Naturgy 2019.

El pre­si­dente de Naturgy, Francisco Reynés, ha dado su apoyo al plan de Energía y Clima apro­bado por el Gobierno de Pedro Sánchez, donde se apuesta cla­ra­mente por las ener­gías re­no­va­bles y el cierre de las nu­cleares y de las cen­trales de car­bón. La com­pañía, que ce­lebró su se­gunda junta de ac­cio­nistas en Madrid -continuará así hasta que lo de­cidan los ac­cio­nis­tas-, prevé in­vertir este año unos 2.000 mi­llo­nes, de los que un 70% se des­ti­narán a España.

Reynés no quiso entrar en grandes profundidades acerca de los riesgos que puede suponer un cambio de Gobierno tras las elecciones generales del 28 de abril, pero sí dejó claro que la nueva hoja de ruta marcada por Sánchez “es una buena declaración de objetivos medioambientales. Lo que pueda ocurrir después habrá que esperar” vino a decir el máximo ejecutivo de la eléctrica y gasista. “Al menos, tenemos una brújula para entender por dónde van a ir las cosas”, señaló en la rueda de prensa previa a la junta.

Para el presidente de Naturgy, lo importante para el sector es disponer de una hoja de ruta, independientemente de quien gane las próximas elecciones generales, ya que piensa que la descarbonización no tiene vuelta atrás, “pues es algo que todo el mundo quiere”, dijo.

Inversión de 2.000 millones

Por esa razón, una gran parte de los 2.000 millones de euros que la empresa piensa invertir este año, un 70% se destinará a España, y la mayor parte de esa cantidad irá a proyectos de energías renovables. Durante este ejercicio, la compañía pondrá en marcha 1.000 megavatios de potencia nueva instalada de energías verdes. Respecto a posibles compras, reiteró que descarta cualquier operación de adquisición o crecimiento inorgánico, aunque admitió que siempre tienen abierta la puerta a proyectos.

La compañía no ve riesgos de suministros de gas por el conflicto que atraviesa el país argelino, inmerso en una crisis social ante la presentación a la reelección de Abdelaziz Bouteflika. Reynés ha insistido en que, pase lo que pase con las elecciones, el contrato de suministro con la empresa estatal Sonatrach “seguirá cumpliéndose” y que el riesgo de un problema de suministro es “prácticamente nulo”.

En este sentido, negó que tuvieran ningún tipo de exposición material con Argelia, ya que son contratos que pueden sustituirse por compras de gas con otros países con los que tienen firmados acuerdos de abastecimiento por barco. “No tenemos que hacer ninguna provisión. Las posibilidades de riesgos son prácticamente nulas. Siempre tenemos un plan B. Naturgy GNL es uno de los grandes jugadores del mercado del gas y contempla alternativas para dar solución a cualquier posible problema de Argelia”, reiteró.

Conflicto con Egipto

En cuanto al conflicto con Egipto por la planta de GNL de Damietta -el Ciadi ha fallado en favor de la compañía y de su socio Eni-, afirmó que están intentando llegar a un acuerdo pues, pese a haber ganado un laudo, “entre ganarlo y ejecutarlo hay una distancia”, comentó Reynés. Reconoció que están encontrando dificultades con las autoridades egipcias, pero se mostró esperanzado de llegar a un pacto pronto “aunque no sé cuándo”.

Reynés, que lleva poco más de un año como presidente de Naturgy -antigua Gas Natural Fenosa-, señaló que la compañía es cada vez más eléctrica, aunque no deja de ser también un importante grupo gasista. Por esa razón, volvió a defender el papel que el gas debe jugar en la política energética del futuro Gobierno.

Precisamente, uno de los puntos que la compañía ha puesto encima de la mesa del Gobierno de Sánchez es que se retribuya mejor la capacidad instalada de los ciclos combinados de gas, ya que es una fuente de energía alternativa a las centrales eólicas y a las hidráulicas para los momentos en los que no sopla el viento y cuando no llueve.

Cierre de las plantas de carbón

Al igual que los directivos de Iberdrola y Endesa, justificó el desmantelamiento de las centrales de carbón señalando que el precio de la materia prima y las elevadas inversiones que hay que realizar por cuestiones medioambientales las hacen inviables. No obstante, anunció que buscarán una salida pactada para las plantillas de las instalaciones afectadas.

La compañía prevé registrar este año un beneficio neto de 1.400 millones de euros y un ebitda de 4.600 millones, lo que supone un 15% más. La deuda neta se situará en los 15.200 millones de euros, frente a los 13.667 millones de deuda con la que cerró en 2018.

El dividendo con cargo al ejercicio 2018 asciende a 1,37 euros por acción, un 5% más, de acuerdo con lo marcado en el plan estratégico. Se mantiene la recompra de acciones propias de 400 millones de euros. Unos 200 millones se ejecutaron el 1 de marzo y el resto está previsto para junio próximo.

Artículos relacionados