Los ex­pertos creen que el po­ten­cial de caída es ya muy li­mi­tado en un con­texto nuevo de tipos

El BCE reanima a la banca en bolsa con sus promesas de compra de activos

El ex­ce­sivo cas­tigo tras los re­sul­tados pro­mueve tomas de po­si­ción tác­ticas a medio plazo

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Cuando el pa­sado 1 de fe­brero CaixaBank au­gu­raba en la pre­sen­ta­ción de los re­sul­tados de 2018 que quedan años de tipos bajos y por lo tanto de su­fri­miento para la en­tidad y para el con­junto del sector fi­nan­ciero, es­taba rea­li­zando un ejer­cicio de rea­lismo que la Bolsa cas­tigó al má­ximo. La ac­ción de la en­tidad bajó más de un 7% aquel día y perdió otro 4% en la se­sión pos­te­rior. Al mismo tiempo, Sabadell tam­bién se de­san­graba en el par­qué. Pero las cosas han cam­biado.

Durante toda la primer mitad de febrero, los bancos españoles vivieron en el alambre. Fueron objeto de rebajas de recomendación y de precios objetivos, perdieron sus principales soportes en Bolsa y vieron como muchos inversores se bajaban del barco asustados por lo pronunciado de la caída hasta mínimos del año en casi todos los casos. Pero la situación cambió en la segunda mitad del mes. Las cotizaciones, en los huesos, empezaban estar poco justificadas.

"Aunque en muchos casos sea para mal, la situación se ha aclarado en lo que se refiere a los tipos de interés. Ya hemos visto como el Euribor ha subido poquísimo en febrero, hasta el -0,108%, recogiendo el sentir general del mercado, que no ve subidas de tipos oficiales hasta 2020", señalan un analista nacional. Un alza que tardará mucho en llegar y que los más pesimistas y sitúan en el ecuador del año que viene. Y eso es mucho esperar para la banca.

Pero como no hay mal que por bien no venga, los inversores ya están cotizando que el BCE no se quedará quieto ante la congelación de los tipos de interés en la zona euro. En Bruselas se está pergeñando una nueva ronda de liquidez para mitigar el impacto de la ralentización económica en el área que la institución ya se ha encargado de filtrar al mercado. Y los inversores han decidido que, de saque, los bancos europeos valen un 5% más que a mediados de enero.

Por lo tanto, contra el temor a una larga etapa añadida de tipos cero como la que anticipaba CaixaBank, el BCE va a sacar la artillería. Una razón más que suficiente para que los inversores empiecen a ver el vaso medio lleno. No porque las expectativas del sector hayan mejorado, que no es el caso, sino porque sus valoraciones estaban ya tan en los huesos que la simple expectativa de dinero fresco por parte del BCE anima a muchos fondos a asumir riesgos.

"Después del rebote de febrero volverá la volatilidad a corto plazo. No hay razones fundamentales para pensar que van a seguir subiendo fuerte, pero sí para argumentar que lo más duro del camino ha sido superado. ¿Por qué? Porque los analistas ya han rebajado sus estimaciones y las cotizaciones ya recogen con cierta exactitud que los tipos de interés no van a subir en mucho tiempo y que los márgenes de la banca española van seguir sufriendo mucho", señalan en un gran 'broker' internacional.

La gran diferencia respecto a lo que ocurría hace apenas un par de semanas es que los inversores sí están dispuestos ahora a tomar posiciones tácticas a medio y largo plazo a cambio de asumir mucha volatilidad a corto. CaixaBank en el entorno de los 3 euros, Sabadell a 1 euro o Santander no demasiado por encima de los 4 euros han despertado el apetito de los grandes fondos, que se incorporan poco a poco a un sector que este año gana algo más de un 7%.

Un nivel inferior en alrededor de un punto porcentual a la subida del Ibex 35 en el transcurso de 2019. Tras la gran caída de la banca el año pasado, son muchos los analistas que creen que la banca puede corregir este desfase. "Pero el proceso será lento y con muchos picos", señalan en un gran 'broker' nacional que cree que todos los factores más negativos están ya recogidos en las cotizaciones.

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