DESDE EL PARQUET

El oro reclama su momento

El por­tazo de la Reserva Federal a más subidas en los in­tereses de re­fe­rencia para este año ha ge­ne­rado cierta preo­cu­pa­ción entre al­gunos ana­lis­tas. Temen que la en­tidad esté ob­ser­vando signos de una ra­len­ti­za­ción eco­nó­mica su­pe­rior a la es­pe­rada por el con­senso del mer­cado.

Y lo que en un principio podría ser beneficioso para la renta variable en el corto plazo, también puede generar incertidumbre en los próximos meses sobre la capacidad de las empresas de mantener el crecimiento en sus resultados.

Circunstancia que está llevando a algunos operadores a girar su atención hacia activos refugio. La reciente debilidad en la cotización del oro, coincidiendo con la creciente fortaleza de las acciones empiezan a aconsejar un cierto trasvase de posiciones con carácter defensivo.

La economía está desacelerando y los buenos precios del metal precioso, tras la caída de precios en los dos últimos meses, supone una excelente oportunidad para pasar dinero de unos activos a otros. Las desaceleraciones económicas, recuerdan los operadores, siempre han traído como consecuencia la subida de los precios del oro en la medida que los inversores buscan protegerse de grandes pérdidas.

De este modo, aquellos inversores que empiezan a dar por probable una desaceleración económica global están apuntando de nuevo al oro. “Otro de los grandes objetivos de los inversores en oro”, señala Álvaro Gallego, CEO de Auibérica, “es la diversificación para asegurar parte del patrimonio en uno de los activos más estables, así como para protegerse de las posibles presiones inflacionistas”.

La demanda se está recuperando así en lugares como China, donde la inflación está provocando un incremento de las compras del metal amarillo, históricamente seguro. Este comportamiento se está empezando a replicar en otras áreas como la India y Países Árabes, generando una fuerte tensión en la oferta ante la falta de descubrimientos de yacimientos importantes. Por tanto, estiman los expertos, los precios podrían no mantenerse bajos durante mucho tiempo.

En la actualidad, la cotización se mantiene relativamente estable, con un descenso del orden del 3.5% en los últimos 12 meses. Niveles desde donde podría experimentar un importante rebote hacia los 1.400 dólares por onza, vinculado en parte también a un dólar más débil por la congelación de tipos en EEUU y a expensas de comprobar la resolución del Brexit.

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