Los in­ver­sores no co­tizan la ra­len­ti­za­ción eco­nó­mica en unos va­lores que vienen de fuertes cas­tigos

Las constructoras hierven en bolsa tras recuperar confianza

OHL, San José y Sacyr avanzan en sus planes de ne­gocio y se dis­paran con grandes vo­lú­me­nes.

Manuel Manrique, en la  junta general de 2017.
Manuel Manrique, pte. Sacyr.

Las cons­truc­toras con menor ca­pi­ta­li­za­ción bu­llen en bolsa. Por sor­presa y a una ve­lo­cidad que está rom­piendo todos los pro­nós­ti­cos, estas com­pañías están me­jo­rando las pres­ta­ciones de las grandes en el par­qué. OHL, la más cas­ti­gada, ha más que do­blado su va­lor, Grupo San José avanza más de un 50% y Sacyr vale cerca de un 40% más que cuando em­pezó 2019. Lo están ha­ciendo además con grandes vo­lú­menes de ne­gocio que dan so­porte a las subidas. Algunos ex­pertos an­ti­cipan más subidas dado el cas­tigo su­frido en los años de la cri­sis.

Los inversores están recuperando la confianza en estas compañías poco a poco. OHL y Sacyr vienen de fuertes caídas el año pasado (un 80% en el caso de la primera) pero están siendo capaces de remontar el vuelo con pasos decididos en la buena dirección. En el caso de San José, la subida es extraordinaria en los tres últimos ejercicios (valía 60 millones de euros en 2015 y ahora alcanza los 450 millones) y tiene continuidad en lo que va de año.

"Los resultados del último trimestre del año pasado no han decepcionado. Por el contrario, han permitido consolidar las subidas anuales. A los inversores muy especulativos se han ido sumando en las últimas semanas otros con carácter más estable que creen que las tres compañías tienen armas suficientes para asentar sus actuales proyectos después de momentos muy difíciles relacionados con sus niveles de endeudamiento", señalan fuentes bursátiles.

OHL es sin duda la estrella principal. Acabó 2018 en los huesos, con un valor de mercado de poco más de 180 millones en un año en el que sufrió unas pérdidas extraordinarias de 1.529 millones de euros, su tercer ejercicio consecutivo en números rojos. Pero el mercado leyó que tras un proceso de reestructuración basado en el lema de 'zapatero a tus zapatos' (es decir, en plena vuelta a sus orígenes como empresa constructura) que sigue en marcha, el grupo ha limpiado deuda.

Al cierre del año pasado, tenía una caja positiva y liquidez por valor de más de 1.000 millones de euros. El último gran impulso se lo ha dado el mandato de Grupo Villar Mir a Société Générale para la venta de su partipación del 34%. El mercado cree que ahora hay muchas más posibilidades de sacar esta operación adelante, ya que ahora la compañía sí ha dado grandes pasos adelante en su plan de transformación. El societario aún esta pendiente.

En otra dimesión totalmente distinta está Sacyr, que con más de 1.300 millones de valor en Bolsa vale claramente más que sus dos competidores juntos. Los resultados publicados el 28 de febrero también fueron bien acogidos por el mercado, ya que no hubo sorpresas negativas en el cierre de la primera fase de su plan estratégico 2015-2020 en el que la reducción de deuda es uno de los grandes objetivos. La acción marca máximos del año y también desde octubre del año pasado.

El grupo, que le ha ganado la batalla a ACS por el tranvía de Edimburgo, acumula ya cuatro años de mejora del beneficio neto y ha convertido su negocio de concesiones en un seguro contra los ciclos. Con cerca de tres cuartas partes de los analistas recomendando comprar, Sacyr aún está lejos en bolsa del precio objetivo medio de 2,8 euros previsto por los expertos. Los bajistas, tan habituales en el valor, también están dando un paso atrás.

En el caso de San José, promotor junto a BBVA de la 'Operación Chamartín' de Madrid, las expectativas siguen creciendo después de otra dura travesía del desierto en la que la compañía ha sufrido una importante transformación. La gestión de la deuda es uno de sus grandes activos. Al cierre del año pasado, la compañía ya tenía una caja positiva de más de 20 millones de euros. A la espera de una corrección que no llega, las constructoras medianas viven días felices en bolsa.

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