El plazo para alargar la ex­plo­ta­ción hasta los 47 años se cierra el pró­ximo 31 de marzo

Cisma eléctrico por el futuro de la central nuclear de Almaraz

Iberdrola, Endesa y Naturgy man­tienen grandes di­fe­ren­cias sobre las in­ver­siones a rea­lizar

Central nuclear de Almaraz.
Central nuclear de Almaraz.

Iberdrola, Endesa y Naturgy, pro­pie­ta­rias de la cen­tral nu­clear de Almaraz, han vuelto a mos­trar sus di­fe­ren­cias en la forma de llegar a un acuerdo para am­pliar el plazo de ex­plo­ta­ción de la ins­ta­la­ción más allá de los 40 años, tal y como es­ta­blece el pro­to­colo que las tres partes han se­llado con Enresa. La reunión que arrancó a las 16.00 horas entre los ni­veles más téc­nicos de las ener­gé­ticas se pro­longó sin llegar a un inevi­table acuerdo hasta altas horas de las no­che.

Iberdrola y Naturgy discrepan sobre las inversiones a realizar en la central extremeña para lograr ampliar el plazo de explotación siete años más. El permiso de la central de Almaraz caduca en abril de 2020 y el próximo 31 de marzo se cumple la fecha límite para solicitar un alargamiento de la vida útil de la instalación extremeña.

La reunión de hace una semana entre las tres eléctricas propietarias acabó también sin acuerdo por lo que las partes han vuelto a reunirse sin haber llegado a un pacto. Fuentes consultadas reconocieron que la situación no es alarmante pues restan aún casi dos semanas para que se cumpla el plazo pero demuestra que, por el momento, existen grandes diferencias.

Estas mismas fuentes han reconocido que Endesa estaría dispuesta a negociar la salida de algunos de los socios aunque no se ha hablado de indemnización. Iberdrola es el principal accionista con un 53%, Endesa es el segundo con un 36% y Naturgy tercero con un 11%. La decisión sobre Almaraz es más crítica si cabe que para el resto pues, una vez se establezcan las bases de renovación, el resto de los planes de los seis grupos en explotación puede venir rodado.

Discrepancias en el modelo

Aunque en el protocolo de cierre de los siete reactores nucleares Endesa, Iberdrola y Naturgy están de acuerdo, existen ciertas discrepancias en el modelo a perfilar. Endesa siempre ha estado a favor de ampliar la vida útil hasta los 50 años, Iberdrola ha apostado siempre por cierre a los 40 años pero abierta también a negociar una fórmula. En cambio, la más dura si cabe ha sido Naturgy -antigua Gas Natural Fenosa-, pues siempre ha mantenido el plazo de los 40 años y era reacia a invertir más allá del plazo establecido.

Una vez puestas las partes de acuerdo en el calendario de cierre de las mismas, Enresa establecerá la tasa que las empresas propietarias deberán pagar por la gestión de los residuos y el desmantelamiento progresivo de los siete reactores nucleares actualmente en explotación.

Tras el nuevo calendario de cierre, la tasa que las eléctricas deberán abonar a Enresa por la gestión de los residuos radiactivos y el desmantelamiento de las instalaciones nucleares se aproximará a los 8 euros por megavatio hora nuclear producido. Actualmente, dicho impuesto era de 6,64 euros, lo que supone un aumento de un 20%.

Según lo pactado con el Gobierno de Pedro Sánchez, el primer grupo en cerrar será la central extremeña de Almaraz I (año 2027). Antes de 2030, deberán cerrar también Almaraz II, en 2028 (Cáceres); Ascó I en 2029 (Tarragona), y Cofrentes (Valencia) en 2030.Por su parre, Ascó II (Tarragona) será clausurada en 2033. Vandellós (Tarragona) y Trillo (Guadalajara) serán las últimas en cerrarse, ya que lo harán en 2035.

La cuestión de fondo del problema se ha debido en una gran parte a problemas contables entre las propias compañías. Según algunos analistas, a las dos primeras -Iberdrola y Naturgy- les interesa adelantar el periodo de cierre por razones de amortización -en sus libros tienen marcado un periodo de amortización de sus centrales a 40 años-, mientras que Endesa sale beneficiada si se alarga el tiempo de clausura, pues el plazo fijado es a 50 años.

Este punto ha sido el aspecto más discordante y el motivo por el que las tres grandes eléctricas que controlan los siete grupos nucleares en activo han defendido siempre posturas contrarias. Si a ello unimos que para poder alargar el tiempo de explotación de las mismas hay que invertir una elevada cifra, Iberdrola y Naturgy preferían, por esa razón, no ampliar el plazo.

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