DESDE EL PARQUET

Nyesa, movimientos extraños

Una vez su­pe­rado el primer año de su re­greso a Bolsa, tras la sus­pen­sión su­frida en 2011 por la en­trada en con­curso de acree­do­res, los foros bur­sá­tiles vuelven a echar humo en torno a Nyesa. La in­mo­bi­liaria ha anun­ciado su vo­luntad de aco­meter un nuevo giro es­tra­té­gico para cen­trar su ac­ti­vidad en los ac­tivos fi­nan­cieros ter­mi­nados y en renta, así como en el desa­rrollo de grandes pro­yectos na­cio­nales e in­ter­nacio

Un giro que pasa por la inopinada salida por la puerta de atrás de los antiguos gestores del grupo, artífices de su regreso al mercado, y su sustitución por Michel Lallement como presidente y por Liberto Campillo como consejero delegado a propuesta de la sociedad Olaf y Rubí, participada de la socimi Bricksotck. Nombramientos que deberán ser aprobados en la próxima junta de accionistas del 26 de marzo en primera convocatoria.

La llegada de Liberto Campillo llega acompañada además de una ampliación de capital de 579,2 millones de acciones a un precio de 0,015 euros de valor nominal y una prima de emisión de 0,015 euros por acción. Es decir, algo más de 17,3 millones de euros en contraprestación de los activos inmobiliarios titularidad de Olaf y Rubí.

Eso supondrá la incorporación de 92 oficinas, dos locales comerciales y 144 plazas de aparcamiento en el edificio denominado “Torres de Hércules” en el municipio gaditano de Los Barrios. La valoración de estos activos realizada por expertos independientes a finales del año pasado se eleva a poco más de 22 millones de euros. Estos activos se incorporarán a los proyectos de Nyesa en Costa Rica y en Moscú, entre los que destaca el proyecto Narva Loft aportados por sus socios rusos.

Un giro estratégico que ha generado esperanza y desazón a partes iguales en los patios de operaciones. Los más ingenuos confían en que el precio pagado por Olaf y Rubí (entre perros y caballos anda el juego), prácticamente el doble de su cotización actual, sirva para dar un respiro a su depauperada cotización, en continuo retroceso desde su regreso al mercado hace poco más de un año.

Los más veteranos, sin embargo, muestran especial preocupación ante los indicios de manipulación observados en la cotización del valor. Pese a que los títulos de Nyesa deberían haberse disparado en las últimas sesiones, lo cierto es que en cuanto empieza a producirse una subida significativa en seguida empieza a aflorar una ingente cantidad de papel que termina por desinflar el movimiento alcista.

Al respecto, estos inversores no pueden olvidar el turbio pasado de Liberto Campillo en Bolsa por su participación en la gestión en Eurocapital. Y aunque no lo tienen del todo claro, creen que se está produciendo un manejo por parte de algunas manos fuertes de Nyesa para acabar agotando y expulsando a los pequeños accionistas. De ser cierta esta hipótesis, por ahora en el campo de la pura especulación, temen además que se pueda producir un efecto rebote, generando la desconfianza también entre los inversores rusos llegados con la intención de reflotar la compañía y devolverla a la senda del beneficio.

Desde los 0,286 euros a los que cerró el 19 de enero de 2018, en su reincorporación al mercado, las acciones de Nyesa se han desplomado un 93% hasta los 0,017 euros en la actualidad y pese al ampliación anunciada, muy por encima de su actual precio de mercado, su perfil técnico sigue siendo desolador.

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