DESDE EL PARQUET

Ence, golpe en la línea de flotación

La de­ci­sión de nuevo Gobierno de desistir en la de­fensa de los pro­ce­di­mientos abiertos en la Audiencia Nacional la pró­rroga para la re­no­va­ción de la con­ce­sión de la planta de ce­lu­losa ubi­cada en la ría de Pontevedra ha su­puesto un duro im­pacto en la línea de flo­ta­ción del Grupo Ence.

La dirección general de Sostenibilidad de la Costa y del Mar considera que la ampliación de la concesión otorgada por el anterior Gobierno en 2016 a la compañía durante otros 60 años no se ajusta a derecho, lo cual hace imposible prorrogar el actual de 75 años que caduca en 2033.

Un cambio de criterio que, además de la pérdida de 400 empleos directos y más de 5.000 indirectos, podría tener un severo impacto en las cuentas del grupo papelero de unos 185 millones de euros en el peor de los escenarios. Este se produciría por el cese de la actividad de la fábrica, algo improbable, según la compañía pues el mismo vendría determinado por el fracaso en última instancia de todas las acciones judiciales iniciadas para defender la validez de la prórroga y en el caso de que no se encontrara otra alternativa aceptable para la sociedad.

De esta cifra, 74 millones tendrían un impacto directo en caja correspondientes a 43 millones en costes de desmantelamiento, 16 millones en cancelación de contratos y 15 millones para cubrir el expediente de regulación de empleo de extinción total. Los otros 111 millones responden al deterioro del activo y no tendrían impacto en caja.

En cualquier caso, poniéndose en lo peor, la compañía asegura que la fortaleza de su balance y el bajo endeudamiento junto a las buenas previsiones para los precios de la celulosa en los próximos años, permitirá a la compañía amortiguar el golpe reformulando su plan estratégico. Ence cerró el pasado ejercicio con un beneficio de 132 millones de euros, con un avance del 41%, y un resultado bruto de explotación (Ebitda) de 291 millones de euros de los cuales 245 correspondieron al negocio de la celulosa y 99 millones, concreto, de la biofábrica de Pontevedra.

Pese al optimismo de la compañía, que considera “improbable” el cierre de la fábrica, el mercado cree que las presiones medioambientales acabarán por imponerse y eso le está pasando factura al valor. La fuerte corrección sufrida tras conocerse la noticia no ha hecho más que acentuar la debilidad del valor en Bolsa durante la última semana. En la cinco últimas sesiones, las acciones del Grupo Ence han perdido más de un 10% y ya se mueven en terreno negativo en el año, dando por olvidado su prometedor debut en el selectivo.

Desde el punto de vista técnico ha entrado en una dinámica complicada que se puede enturbiar muchísimo más en caso de perder el soporte de los 5 euros por acción.

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