Desliga el caso del es­pio­naje de su primer dis­curso como pre­si­dente del BBVA ante los ac­cio­nistas

Torres fija ‘barreras sanitarias’ con el legado tóxico de FG, su antecesor y mentor

Descarta im­pactos por dicho asunto y deja en manos de la Justicia el es­cla­re­ci­miento del mismo

Carlos Torres
Carlos Torres

El pre­si­dente del BBVA, Carlos Torres, ha mar­cado dis­tan­cias con su an­te­cesor y men­tor, el más que con­tro­ver­tido Francisco Gonzalez (FG), así como del po­lé­mico cu­le­brón de los es­pio­najes en­car­gados por el de Chantada al ex­co­mi­sario José Manuel Villarejo. Tanto antes como en medio de la junta de ac­cio­nistas ce­le­brada en Bilbao, Torres se ha des­li­gado de todo ese turbio asunto y ha de­jado en menos de la Justicia el es­cla­re­ci­miento de los po­si­bles de­litos que se hayan po­dido co­me­ter. Torres ha mos­trado su dis­po­si­ción a co­la­borar en todas las in­ves­ti­ga­ciones abiertas y ha des­car­tado im­pacto en el ne­gocio o co­ti­za­ción del BBVA.

Casi como un luchador de kendo, el arte marcial japones en la que sus practicantes van protegidos desde los pies hasta la cabeza ante los ataques de las katanas de sus contrincantes, el presidente del BBVA, Carlos Torres, se ha presentado ante la junta de accionistas del grupo celebrado en el Palacio de Euskalduna de Bilbao.

Consciente de que el combate ya iba a ser algo más que duro, Torres ya llegaba con la retirada “temporal” del presidente de honor desde primeros de año, Francisco González (FG), su antecesor y mentor para tomar las riendas del banco que presume de ser un pionero en la transformación digital del sector financiero.

Tal vez por ello, Carlos Torres ha desligado su discurso oficial, centrado en todos los grandes avances en ese territorio tecnológico y otros logros conseguidos en 2018, de un apéndice al término del consejero delegado, Onur Genç, el directivo turco que también debutaba ante la junta de accionistas sin claro dominio del castellano/español.

En cambio, en un castellano tan puro como su origen salmantino, Carlos Torres ha aprovechado, antes del turno de preguntas de los accionistas, para hacer algunas puntualizaciones sobre todo el polémico enredo de los encargos de espionaje por parte de González al excomisario Villarejo.

“BBVA ha sido, es y seguirá siendo un banco honesto; seguiremos investigando con rigor y rapidez y tomaremos con base a hechos contrastados las medidas que debemos tomar”, ha indicado ante los accionistas un Carlos Torres que ya había mostrado, en momentos previos a la junta, “a colaborar activamente con la Justicia”. Por mucho segundo grupo bancario del país, no cabía la menor duda de dicha disposición., apenas

Sin impacto

El presidente del BBVA también ha precisado que toda la polémica del espionaje encargado por su antecesor, y reconocido por el propio FG en su carta de despedida “temporal” de sus cargos honoríficos, ha afectado muy poco a la actividad cotidiana de las sucursales de grupo.

No hemos encontrado impactos directos relevantes en el negocio ni en la cotización relacionados con la investigación”, ha afirmado con todo el cuajo un Carlos Torres que ha tenido que encajar los reproches de los representantes sindicales y de algunos pequeños accionistas que no se han contentado con el regalo de una radio para el baño a cambio de la delegación de su voto.

Eso sí, sus argumentos no han convencido a una docena de accionistas que han cargado las tintas en sus turnos de intervención contra el anterior presidente ejecutivo, Francisco González, El BBVA sangra y casi se le va credibilidad a la actual cúpula directiva por el margen del Nervión. Casi, donde FG arrojó a los representantes de Neguri, las familias tradicionales en el accionariado del banco.

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