DESDE EL PARQUET

Faes Farma, a la chita callado

Las dudas sobre la evo­lu­ción de la eco­nomía están lle­vando a los in­ver­sores a poner de nuevo su punto de mira en sec­tores más de­fen­sivos como el far­ma­céu­tico. Aunque su evo­lu­ción ha sido buena en los úl­timos me­ses, se ha man­te­nido por de­bajo de otros sec­tores tam­bién de­fen­sivos y ahora po­dría ser uno de los grandes be­ne­fi­ciados por la ro­ta­ción de ac­tivos ob­ser­vada en los mer­cados fi­nan­cieros más preo­cu­pados en la ac­tua­lidad en la re­duc­ción de ries­gos.

En este sentido, el sector “farma” cuenta con empresas consolidadas y con una larga trayectoria como Faes que encajan perfectamente en este perfil inversor. La compañía farmacéutica, poco dada a hacer mucho ruido, cerró el pasado ejercicio con un beneficio neto de 51,6 millones de euros, con un crecimiento de cerca del 25% respecto al año anterior.

La compañía ha reflejado una excelente evolución en todas las líneas de su balance. El Ebitda ha experimentado un crecimiento del 23,3% de su Ebitda, hasta los 72,26 millones de euros, y sus ingresos han aumentado un 20,5% al superar los 340 millones de euros. Las ventas, por su parte, han superado los 324 millones de euros con un avance del 18,1%.

Las cuentas han estado marcadas por la integración en el ejercicio completo de las filiales adquiridas durante 2017: ITF y Tecnovit, enfocadas a la nutrición y salud animal, y Diafarm, que por sí sola superó los 50 millones de ingresos este ejercicio. Una aportación que pone de manifiesto la acertada estrategia desarrollada para salir de la profunda crisis en la que había caído el grupo en 2012.

La situación financiera del grupo es bastante saneada tras la adquisición de las tres nuevas filiales, realizadas con un apalancamiento adecuado, logrando cubrir el pasivo con un nivel de liquidez suficiente para mejorar su posición de caja.

Esta fortaleza patrimonial, señalan en los foros bursátiles, deja al grupo en disposición de afrontar en breve nuevas inversiones; tanto para fortalecer su negocio tradicional con la dedicación a I+D+i y mejora de plantas industriales, como para abordar posibles inversiones inorgánicas. Uno de sus principales objetivos debe ser la reducción de su exposición al mercado español, cumpliendo al tiempo su plan estratégico y estimaciones de crecimiento de negocio.

Todo ello está sirviendo al valor para mantener una larga tendencia alcista, iniciada a principios de 2015, pese a las duras condiciones del mercado en la recta final del año pasado que puso en riesgo importantes líneas de soporte. Las acciones de Faes han logrado, sin embargo, remontar el vuelo y ya ofrecen un retorno superior al 15% en lo que va de año para situarse muy cerca de los máximos del año pasado sobre los 3,7 euros, su principal resistencia en la actualidad.

Esta referencia será determinante en el corto plazo para saber si el valor podrá seguir su camino alcista hacia niveles que no se veían desde 2008 o, si bien, entra en una fase de consolidación, mientras no pierda los 3 euros, para coger fuerzas. La ventaja es que su alta rentabilidad por dividendo por encima del 4%, permite a los inversores ser algo más pacientes con el valor.

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