La ba­jada de ren­ta­bi­lidad de sus bonos puede rondar el 30% de media

Los tipos bajos estimularán las cuentas de Telefónica, Iberdrola y Naturgy

El menor coste de la deuda en un es­ce­nario de tipos cero re­duce pre­sión en la venta de ac­tivos

Oficina de Iberdrola
Iberdrola.

Mario Draghi y su grifo del di­nero fácil desde el BCE ha hecho quizá un flaco favor a los bancos en el corto plazo pero ha fa­vo­re­cido a las em­pre­sas. La ame­naza de in­cre­mento del precio del di­nero ha des­apa­re­cido a corto plazo, lo que viene bien a mu­chas em­pre­sas, como es el caso de Naturgy, Telefónica o Iberdrola, que van a ali­gerar el coste de fi­nan­ciar la carga de su apa­lan­ca­miento. El apla­za­miento de la res­tric­ción mo­ne­taria fa­vo­rece su sa­nea­miento en el medio plazo.

La decisión del Banco Central Europeo sentó como una auténtica losa a los bancos tradicionales al seguir manteniendo sus márgenes de intereses al nivel del suelo. Eso daña sus rentabilidades, como se sigue viendo en los ROEs que presentan cada temporada de resultados. Sin embargo, está favoreciendo a un campo bastante importante como es la financiación de su deuda.

Y es que a cierre del año pasado las apuestas de los expertos del mercado hablaban de un alza en el precio del dinero para la vuelta del verano de este ejercicio. En la actualidad, esa expectativa se ha desvanecido y ya no aparece en el calendario de este año e incluso del de 2020, según muchas firmas de análisis, pese a que la mayoría opta porque se produzca en el primer semestre del próximo ejercicio.

En resumidas cuentas, los tipos bajos hace que tengan que pagar menos interés por el pago de la emisión de los bonos. De esta manera, grandes bancos como Santander o BBVA, y empresas de gran tamaño como es el caso de Iberdrola, Naturgy o Telefónica, han conseguido abaratar un 50% la rentabilidad de su apalancamiento. Un porcentaje que puede permitir que, de cara al futuro, puedan acometer más riesgos en el plano de la inversión y nuevos proyectos.

La relación entre las incertidumbres de la última parte del pasado año, junto con las mejores previsiones para 2019, ha generado un fuerte descenso en la rentabilidad de la deuda corporativa de las compañías españolas en el mercado secundario. En un principio se había puesto en precios más elevados y ahora está volviendo a la depresión.

La traducción de todo esto son costes menores de financiación para las entidades cuando salen a buscar fondos y, además, en todos los tramos, como ya ha plasmado Telefónica. La operadora que preside José María Álvarez-Pallete ha puesto en circulación deuda a 30 años. Un tramo en el que se había dejado de comercializar deuda en el segundo semestre del 2018 por los altos precios exigidos por parte de los compradores.

Ahora la escena es bien distinta. En la actualidad, con el esquema de tipos previsto, los inversores tienen la exigencia de pedir la mitad de rentabilidad por adquirir deuda sénior a cinco años de BBVA en el mercado secundario que a cierre de 2018, tal y como se observa en la curva de rentabilidades de la agencia Bloomberg.

En el caso de Naturgy la reducción supone el 40% para Naturgy. Mismo porcentaje que para Iberdrola, mientras que Telefónica toca casi el 27% en Telefónica. Además, el recorte también es suculento en los bonos a diez años, comuna disminución del 30% en Iberdrola o el 20% en Repsol.

Al menos un año más

Este panorama podría permanecer, al menos, un año más, lo cual supone un extra para las empresas españolas. Con todo, los emisores de deuda no parece que se encuentren cómodos con permanecer a la espera y están atendiendo el momento y el proceso que ha comenzado, por el temor que existe sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea o algún otro proceso de incertidumbre que dé carpetazo a la mejora antes de lo estimado.

Según los datos de Bloomberg, los bancos españoles han incrementado el volumen de emisión en comparación con el pasado ejercicio en estos mismos momentos. Lo mismo ha sucedido cn el sector financiero europeo y el corporativo. En los últimos 60 días, el volumen de emisión en Europa excede ya los 361.000 millones de euros, los cual supone un 16% que los números de hace un año.

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