DISTRIBUCIÓN

Ninguna de las dos tienen deuda fi­nan­ciera y ambas fac­turan más de 20.000 mi­llones al año

Inditex y Mercadona tiran del proveedor y salvan el beneficio

Los in­ver­sores no se creen el señuelo de un mayor di­vi­dendo y la firma de moda cae en Bolsa

Pablo Isla, presidente de Inditex
Pablo Isla, presidente de Inditex

Probablemente no haya dos em­presas más di­fe­ren­tes. Mercadona sólo vende en España y en 10 su­per­mer­cados en Portugal. Inditex tiene abiertas tiendas fí­sicas o venta on­line en 202 mer­cados de todo el mundo y España sólo re­pre­senta poco más del 12% de sus ventas to­ta­les. Pero ambas pasan de los 20.000 mi­llones de fac­tu­ra­ción. Una gana casi seis veces más que la otra y las dos aprietan a los pro­vee­dores para salvar las ci­fras de be­ne­fi­cios. Una co­tiza (Inditex) y los in­ver­sores no están muy con­tentos con sus ci­fras. La otra no, pero ya ve­remos hasta dónde puede es­tirar la cuerda.

Seguramente nadie hubiera imaginado hace algunos años que una cadena de supermercados como Mercadona no sólo superaría en facturación al mismísimo El Corte Ingles, sino que se codearía con Inditex. Pero así es. El Corte Inglés se mueve en el entorno de los 16.000 millones de euros de ventas, mientas que Mercadona facturó en 2018 un total de 22.235 millones e Inditex vendió ropa por valor de 26.145 millones. Estamos hablando ya de dos auténticos gigantes que, a juzgar por las cuentas del pasado año, también comienzan a utilizar las mismas armas para hacer frente a un mercado cada vez más competitivo.

Aunque ahora la moda es medir las rentabilidades de las grandes cadenas comerciales por el volumen de ventas por metro cuadrado, en las escuelas de negocios se ha estudiado toda la vida que un beneficio mayor del 2% de las ventas para las cadenas de supermercados o grandes superficies era algo casi de récord. Mercadona está en el 2,7% con las cifras de 2018. Inditex tiene un negocio completamente distinto, el textil, y su rentabilidad (beneficio sobre ventas) se sitúa en el 13,2%, muy superior al de sus competidores. H&M logró en 2018, por ejemplo, un beneficio neto del 6,02% de sus ventas, menos de la mitad que la cadena española.

La gran variación en 2018 entre ambos grupos es que mientras la rentabilidad de Inditex ha caído ligeramente (ha pasado del 13,3% al 13,2%), la de Mercadona ha crecido con fuerza para pasar del 1,5% al 2,7%. En el caso de Inditex, las ventas han crecido menos que lo venían haciendo y han pasado de 25.336 a 26.145 millones de euros (un 4,4%). Es verdad que la cadena textil tiene el riesgo añadido del tipo de cambio y cuando las monedas de los países en los que opera se devalúan con respecto al euro su cuenta sufre. Mercadona, por su parte, sin ese riesgo añadido, ha visto crecer sus ventas desde los 21.012 hasta los 22.235 millones de euros (un 5,8%).

Los Proveedores pagan la factura

Mercadona juega, además, con una cierta ventaja en su sector, puesto que tiene una cuota de mercado envidiable. Con cifras de 2018, la cadena valenciana presidida por Juan Roig tiene una cuota del 15%, que es casi la suma de Carrefour (8,4%), DIA (7,4%), Eroski (5,3%) y Lidl (4,8%), que suman un 25,9%. Ese tamaño le da para llegar a asustar a sus competidores y para que los analistas hablen del “efecto Mercadona” cuando se refieren a dificultades de otras cadenas como DIA. La batalla por los precios marca la cuota y pone al final los galones a quienes mandan en el mercado. Pero ¿A costa de qué o quiénes?

Mercadona subió sus ventas en 2018 en un total de 1.223 millones de euros. Pero el coste de las mercaderías (lo que pagó a los proveedores por las cosas que vendió) sólo creció en 620 millones de euros. La diferencia es de 603 millones de euros. Con esa suma, que ha salido de un menor precio cobrado por los proveedores, la cadena de Roig ha sido capaz de asumir los 130 millones de incremento de costes de personal por las nuevas aperturas, los 41 millones de otros gastos de explotación e incluso los 69 millones en que han aumentado las amortizaciones de inmovilizado. Pero al final ha ganado 272 millones más al pasar de 322 a 593 millones.

Este apriete de tuercas a los proveedores no es, sin embargo, algo exclusivo de Mercadona. En el caso de Inditex, las ventas subieron en 2018 en un total de 809 millones de euros, mientras que el coste de las mercaderías lo hizo sólo en 253 millones. Esta diferencia (556 millones) le ha dado el grupo para asumir el incremento de costes generales (385 millones) y las amortizaciones (163 millones), para llegar al final a un beneficio de 3.444 millones, que supone un aumento del 2,26% sobre el de 2017. En ambos casos está claro que si las ventas suben más del doble de lo que crecen sus costes de proveedores es que estos últimos están pagando parte de la factura del incremento de beneficio.

La Bolsa habla

Una de las grandes diferencias entre ambas compañías es que Inditex cotiza en Bolsa y Mercadona no. A esta última no le importa mucho lo que los inversores puedan pensar de sus cifras, porque con la caja puede pagar las inversiones que realiza. Al igual que Inditex, la velocidad a la que vende los productos en relación con las fechas de pagos a proveedores le deja un margen de efectivo disponible que le exime de acudir a los bancos a pedir dinero para invertir en nuevos supermercados o reformar los que ya tiene. A 31 de diciembre, Mercadona tenía una caja disponible de 2.699 millones de euros e Inditex disponía de 4.866 millones en efectivo y equivalentes.

Para Mercadona, una vez presentados los resultados y publicada la foto del presidente sonriente se acabaron los problemas. El cien por cien del capital es familiar y no hay nada más que explicar. Pero en el caso de Inditex las cosas cambian. Los inversores se preguntan por las cifras y el valor del grupo depende de su cotización en Bolsa. Tras la presentación de los resultados de 2018, ayer mismo, la cotización de Inditex cayó un 4,45% en la jornada. Pudo ser peor, porque finalmente cerró a 25,1 euros por acción, cuando en el transcurso del día se llegaron a cerrar operaciones de compra-venta de títulos a 24,66 euros. El grupo presidido por Pablo Isla utilizó un comodín que no le salió bien en la partida. Prometió un mayor dividendo pensando que eso animaría la cotización.

En concreto, dejó dicho que el payout (cantidad del beneficio que se dedica a retribuir a los accionistas) pasará del 50% actual al 60%. Eso significa que ya este mismo año los inversores recibirán 0,88 euros por acción, que suponen un incremento del 17% sobre lo que venían recibiendo. Pero el mercado no se ha tragado el señuelo. Aquí lo que importan son las cifras del negocio, porque si en algún momento comienzan a estancarse o retroceder la cotización irá hacia abajo. La rentabilidad por dividendo estaba situada hasta ahora en un 2,85% con cifras de los últimos doce meses y ahora pasará a ser del 3,5% si se mantiene la cotización actual.

Tensar las cuerdas de los negocios siempre tiene peligros. Cuando sale bien, todos contentos. Pero cuando sale mal las cosas cambian. Y tirar del margen de los proveedores para mejorar los propios tiene un límite. Sobre todo, porque cuando aumenta significativamente el número de pedidos una caída del margen es asumible por el incremento del negocio. ¿Alguien ha pensado en qué puede ocurrir si el ritmo de crecimiento se desacelera en algún momento? En el caso de Mercadona no lo sabemos porque no hay referencias. En el de Inditex sí, porque la Bolsa ha tomado nota.

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