La fac­tura de NB será pa­gada por la banca lusa, in­clu­yendo SantanderTotta, CaixaBPI y Sabadell

El Novo Banco portugués no levanta cabeza y de 'banco bueno' pasa a ser 'malísimo'

El Santander de Ana Botín acertó al re­ti­rarse en 2017 de la pugna por el NB

Novo Banco
Novo Banco

Santander sabía lo que se hacía cuando en 2017 re­nunció a pugnar por el por­tu­gués Novo Banco, que acabó en manos del fondo nor­te­ame­ri­cano Lone Star. Se dijo en­ton­ces, en Portugal, tras la quiebra del Grupo Espirito Santo (GES) y la re­so­lu­ción BES, que el banco es­pañol se había equi­vo­cado, al dejar es­capar una opor­tu­nidad única para ha­cerse con el li­de­razgo de la banca pri­vada lusa prác­ti­ca­mente a coste cero, de­jando el es­pacio libre al fondo de Private Equity es­ta­dou­ni­dense. Nada más lejos de la reali­dad.

Aunque SantanderTotta ya controlara más de 10% del sector financiero luso, con que la adquisición de NB podía haber encontrado alguna resistencia por parte de las autoridades, no era un secreto para nadie que la operación hubiera tenido el apoyo del Banco Central Europeo (BCE), que según los analistas tenia - y aun seguiría teniendo – el objetivo de concentrar lo más posible en España la actividad de supervisión del sector financiero ibérico.

La renuncia de Santander a lanzar una oferta por NB fue aún más difícil de explicar al saberse que la nueva entidad tenía prácticamente cubiertos todos los riesgos. Según la auditoría realizada por PwC, el NB salía al mercado no solo como un “banco bueno”, únicamente con sus activos sanos (los tóxicos quedarían en el BES, convertido, así, en “banco malo”), sino que además recibaría una inyección de 4.900 millones, de euros y, en caso de mayor necesidad, mantenía la garantía, durante 8 años, de recibir otros 3.890 millones, para hacer frente a minusvalías ocultas heredadas del BES.

Han pasado menos de 5 años desde la resolución del BES (agosto de 2014), y menos de tres desde la venta del 75% del capital (y el 100% del control) a Lone Star (en marzo de 2017), pero NB ya acumula unos 6.000 millones de euros de pérdidas y su gestión ya ha reclamado al fondo de garantía luso prácticamente la mitad de los 3.900 millones reservados durante un máximo de 8 años para cubrir minusvalías derivadas de la venta de activos tóxicos y que solo debían ser utilizados como solución de “último recurso”.

Por lo tanto, con mirada retroactiva, cabe pensar:

  1. que Santander salió de la subasta por NB porque sabía que más de la mitad del patrimonio heredado del BES no tenía valor, sino que era cartera inmobiliaria y créditos en “vía muerta”, y cuya liquidación solo podía generar cuantiosas pérdidas;

y 2) que lo que sabía o presentía el banco español, también tenían que saberlo tanto el Banco de Portugal (BdP), que es el responsable por el FR, como la gestión de la entidad, que desde 2014 ya cambió tres veces de presidente ejecutivo.

Falacias

En todo o caso, cuando NB vio el día tras la estrepitosa falacia del hasta entonces poderoso GES, cuyo máximo responsable Ricardo Salgado era más conocido como “DDT” (las siglas en portugués de “dueño de todo esto”), todo eran alabanzas. Pese a que el país seguía aún en manos de la “troika” FMI/BCE/UE, a cambio de un rescate financiero de 78.000 millones de euros, la versión vendida por el entonces primer ministro social demócrata Passos Coelho, era que todo quedaba atado y bien atado, para que en el futuro la operación no afectara las cuentas públicas.

Pero lo que pasó fue todo lo contrario, con lo que según Antonio Costa, al frente del gobierno socialista apoyado por la izquierda radical (PCP, Bloco de Izquierda y Verdes), lo que en su día se presentó al país como un “banco bueno” es ahora un “banco malísimo”. Resultado: se habla de que habrá que apurar las responsabilidades respectivas de la gestión de la entidad; del BdP; de PwC (su auditoría independiente garantizaba la buena salud inicial del NB); y de todos aquellos gestores del antiguo BES que autorizaron operaciones de riesgo si apenas garantías.

El Gobierno firme

Lo que no cambia en el discurso oficial es que las pérdidas del NB no afectarán las cuentas públicas. Aunque tenga de plazo hasta 2046, el FR deberá devolver hasta el último céntimo los miles de millones “prestados” por el Estado a tasas muy inferiores a las del mercado. Pero, aunque solo sea porque es suya la responsabilidad de hacer frente a las minusvalías derivadas de la venta acelerada de los activos tóxicos del BES atribuidos al NB, el FR, con un 25% del banco pero cero de participación en la gestión, es una entidad pública, en manos del Banco de Portugal.

Sin embargo, lo que sigue en pie, en el discurso oficial, es que las cuentas públicas están a salvo del desastre: quién se hará cargo de la factura será el FR, pero la cuestión de fondo, es que se trata de una entidad pública gestionada por el Banco de Portugal y que para hacer su trabajo, necesita la ayuda del Estado, que asciende ya unos 8.000 millones. O sea, nadie cree en Mario Centeno, cuando afirma que el impacto del NB sobre el déficit público será casi nulo.

La gestión de NB dejó ya bien claro que para salir adelante seguirá recurriendo al FR, hasta agotar la totalidad de los 3.890 millones destinados a la cobertura de minusvalías generadas por la venta de los activos tóxicos heredados del BES. Por lo tanto, tras los 792 millones que recibió en 2017 y los 1.130 millones que pide ahora, aun quedarán disponibles 2.000 millones, y lo que se comenta en el sector, es que Lone Star no dejará seguramente de reclamarlos en los próximos años, como si se tratara de una “solución de último recurso”.

De ahí, que tanto el gobierno de Antonio Costa como el FR estén ya cuestionando los criterios utilizados por NB para sanear la cartera tóxica de activos, con lo que se discute ya es la oportunidad de la creación de una comisión parlamentaria, para investigar hasta qué punto Lone Star pudo infravalorar los activos tóxicos cedidos los últimos meses a fondos de recuperación: Anchorage Capital pagó 388 millones por una cartera de 9.000 inmuebles valorada en 716 millones, y un consorcio liderado por KKR se hizo con 1.750 millones de créditos en “vía muerta”.

El problema es que tras estas y otras operaciones del mismo género, que generaron los ya mencionados 2.000 millones de minusvalías a cargo del FR, el NB aun tiene en venta carteras tóxicas de inmuebles y créditos valoradas en 6.700 millones, de los cuales unos 400 millones corresponden a la operación del banco en España. Una operación que la entidad lusa sigue considerando como “estratégica”, pero con alguna carga de incertidumbre generada por decenas de querellas judiciales de empresas y particulares afectados por la quiebra del BES.

De hecho, para hacer frente a los problemas planteados al NB en España, lo que hizo el BdP fue contratar los servicios del bufete Pérez Llorca Abogados, SLP y CIA, porque lo mismo que en Reino Unido, por ejemplo, el Fondo de Resolución será llamado a asumir las responsabilidades penales y financieras atribuidas al NB: para la justicia española y la británica, como “heredero legal” del antigua BES, el NB será el responsable de los daños provocados por el banco fallido.

En todo o caso, lo que más llama la atención es que desde su creación en 2014 y de su venta a Lone Star en 2017, NB no hizo nada más que perder terreno, como si nadara a contracorriente de la economía nacional y del sector. Con Mario Centeno en las Finanzas, Portugal lleva tres años creciendo a un ritmo superior al 2%, gracias principalmente al dinamismo del comercio exterior, del consumo interno, de la creación de empleo (la tasa de paro bajó al 6%, frente al 16% del 2013), etc., sin olvidar la intensa fiebre inmobiliaria (residencial, centros comerciales. oficinas), que por regla general es muy positiva para el conjunto del mercado financiero.

Tanto es así que Santander Totta, que antes y después de la crisis fue el único banco portugués que siempre cosechó resultados positivos y no tuvo que solicitar la ayuda del Estado, ya no es excepción. El ultimo año, los mayores bancos tuvieron resultados positivos casi idénticos: Santander Totta, aun fue líder, con un beneficio neto de 500 millones (+14,6%), al mismo nivel del estatal CGD, que ganó 498 millones (casi multiplicó por diez el resultado de 2017); de CaixaBPI, que pasó de ganar 10 millones en 2017 a 490 millones en 2018; y hasta del BCP, que pese a ganar solo 301 millones, registró una mejora del 61,5% y volverá a pagar dividendo.

De ahí, pues, que el sector, que lleva ya tiempo quejándose de la “carga excesiva” que sufre desde la resolución del BES, para que NB pueda mantenerse a flote, ya cuestione también, sin tapujos, las intenciones de Lone Star: sospecha que el fondo norteamericano asumió desde el primer momento la decisión de agotar hasta al último céntimo el fondo de garantía de 3.900 millones, que solo debería ser utilizada como último recurso, aunque para ello tuviera que deshacerse deprisa, y a cualquier precio, de las carteras tóxicas heredadas del BES.

La explicación que ofrece la gestión de NB, es que hay que transformar lo más rápido posible la entidad en el “bueno banco” anunciado en 2014. Y para ello, lo que hizo fue crear de forma artificial dos entidades: por un lado, la que opera con los activos estratégicos de la operación lusa y de la española, de la que presenta algunos resultados positivos; y por otro, aquella que concentra únicamente aquellos activos tóxicos que ya no tienen recuperación posible y que serán todos ellos vendidos rápidamente, aunque sean con importantes minusvalías.

De hecho, tras las últimas ventas, NB pesa ya mucho menos que cuando sucedió al BES. El cambio más importante situase al nivel de su perímetro: recorto 2.600 empleos y cerro 270 oficinas (ahora tiene 402) y sobre todo los activos sanos representan 78% de la operación. Así, la relación crédito/depósitos está casi al 50/50, respectivamente con 28.700 y 26.300 millones, mientras que en 2017, la cartera de crédito, que serán ahora investigada, representaba casi las dos terceras partes de la actividad del banco. Eso sí, el ratio de morosidad, que superaba el 20%, aun sigue en las nubes, con un 12,5%, prácticamente el triplo de la media del sector.

O sea, apostando en que la operación de recuperación de NB llegará a buen puerto y que por lo tanto no tendrá que pasar por el viacrucis de la liquidación (un riesgo que algunos expertos aun contemplan seriamente), y para cuando Lone Star decida desprenderse de la operación, que es lo que vaticinan muchos analistas, es probable que el nombre que volverá a sonar con más fuerza será el SantanderTotta, que con 51.000 millones de crédito y 55.000 millones de depósitos lidera la banca privada, y muy cerca ya de estatal CGD, que es aun el líder absoluto.

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