DESDE EL PARQUET

Abengoa se quita peso de encima

La firma de un con­trato de re­es­truc­tu­ra­ción fi­nan­ciera pre­sen­tado esta se­mana para mo­di­ficar los tér­minos de la fi­nan­cia­ción con sus acree­dores -entre los que se en­con­tra­rían el Santander, Bankia y Credit Agricole- busca poner fin al duro cal­vario del grupo en los úl­timos años. Los ex­pertos re­cuerdan que la deuda ac­tual bruta del grupo a cierre de 2018 su­pera los 5.650 mi­llones de eu­ros. Un peso di­fícil de so­por­tar.

El acuerdo suscrito incluye tres líneas de acción. Una primera, basada en la inyección de 97 millones de euros al grupo mediante la emisión por la sociedad luxemburguesa A3T Luxco 2, participada en su totalidad por Abengoa, de bonos convertibles. Al respecto, Abengoa ha matizado que la conversión en bonos contempla hasta el 99,99% de las acciones de A3T Luxco 2, bajo la denominación "Emisión A3T". Si a pesar de todo no fuera posible abonar íntegramente los importes adeudados con esta emisión, el grupo, mediante su filial Abenewco 1, ofrece una opción de venta sobre el Proyecto A3T -activos en México-, ejercitable hasta diciembre de 2023.

Un segundo punto supone el otorgamiento de nueva liquidez a favor de la filial Abenewco 1, en forma de una nueva línea de avales sindicada, a través de entidades financieras y la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación --Cesce--, por un importe máximo aproximado de 140 millones.

La tercera hace referencia a la reestructuración de la deuda actual con las distintas categorías de acreedores, principalmente bancos, fondos de inversión y bonistas.

Con las desinversiones previstas por Abengoa, pero aún sin concretar, la deuda bruta quedaría en poco más de 4.400 millones, con el compromiso del pago de 200 millones de la deuda a corto plazo y el resto a largo plazo.

Desde este pasado lunes y hasta el próximo 29 de marzo se ha iniciado el período de adhesión al contrato para el resto de acreedores financieros -entidades y bonistas-, para lo cual se remitirán cartas de consentimiento para la novación y la propia reestructuración, que deberán formalizarse en escritura pública.

Los efectos de la deuda tuvieron un notable peso en las fuertes pérdidas de 1.500 millones de euros contabilizadas por el grupo al cierre del 2018. Los expertos confían ahora en la reversión de este efecto negativo con la vuelta de la deuda a valores más razonables.

A la espera de comprobar cómo se cierra la operación y de las adhesiones, Abengoa empieza a retomar el pulso en los mercados financieros. La acción de la compañía sube más de un 70% este año y multiplica por más de dos respecto a su cotización a finales de octubre del pasado mes de octubre cuando llegó a tocar fondo a poco más de un céntimo de euro.

De hecho, consideran que los niveles actuales pueden ir invitando a los pequeños accionistas, menos del 5% del capital social en la actualidad, a volver poco a poco al valor a la espera de confirmar en los próximos meses la buena marcha de las ventas y del resultado operativo y, sobre todo, del menor lastre de la deuda.

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