ANÁLISIS

V. Relaño/ Draghi, un caballero blanco para Europa

Golpe de mano del pre­si­dente del BCE ante la ame­naza de re­ce­sión y fi­nan­ciar dé­fi­cits

El BCE y Dragui.
Mario Dragui.

Hay quien ase­gura que Mario Draghi, el jefe de la banca eu­ro­pea, lle­vaba kilos de ma­qui­llaje el jue­ves, cuando apa­reció en la rueda de prensa pos­te­rior a la ce­le­bra­ción del Consejo del Banco Central Europeo. En tal caso, su imagen se sitúa en línea con el ca­rácter de sus me­di­das: ma­qui­llaje con el cual, la au­to­ridad mo­ne­taria eu­ropea dis­fraza una ac­tua­ción que no cons­ti­tuyen sólo un balón de oxí­geno para la banca y la eco­no­mía. Suponen el man­te­ni­miento de la fi­nan­cia­ción para los dé­fi­cits por parte de los bancos cen­tra­les.

Europa se tambalea ante la amenaza de una nueva crisis. Alemania está tocada, Italia ha entrado en crisis y España, la locomotora del continente, asiste impávida a una desaceleración del crecimiento económico. Con este escenario y contra todo pronóstico, el Banco Central Europeo (BCE) propinó el jueves un puñetazo sobre el tapete de la política monetaria en el continente. Decidió aplazar la subida de los tipos de interés hasta el año que viene, cuando se esperaba que comenzara en el segundo semestre de este año. Al mismo tiempo, imprimió un giro de 180 grados a unos estímulos económicos en retirada y volvió a rescatar la fórmula de comprar deuda para inyectar fondos a la banca.

Un dinero que las entidades destinarán a la financiación de las necesidades de empresas y familias o a la compra de deuda. Es decir, la financiación del déficit. Eso, sin olvidar que las adquisiciones de deuda para inundar el mercado de dinero las llevan a cabo los bancos centrales que, de esta manera, están financiando de forma directa los déficit de los países. Algo que hace 25 años prohibió de forma taxativa del Tratado de Maastritch, una doctrina que se ha convertido en papel mojado.

Mandato

Draghi se convierte de esta forma en el caballero blanco de unas economías europeas que caminan hacia una nueva recesión, que sería la tercera en poco más de diez años. Estados Unidos sí ha podido retirar las medidas no convencionales de estímulo económico, critican algunos escépticos sobre el movimiento de Draghi. Pero no hay que olvidar que mientras la autoridad monetaria europea mostró una vacilación intolerable en 2008, la Reserva Federal cogió el toro por los cuernos de inmediato. Este movimiento ha dado años de ventaja a la Fed frente al BCE.

Draghi fue el hombre que modernizó el Banco Central de Italia, cuando sustituyó al anterior gobernador, Antonio Fazio, al que se le vio “el plumero” de una forma escandalosa cuando apoyó una contra OPA de la aseguradora Unipol por la Banca Nazionalle del Lavoro, que había sido objeto de deseo por parte del BBVA. Draghi fue el encargado de recuperar el prestigio del Banco de Italia y eso le condujo al estrellato en Europa.

En octubre de este año, dentro de sólo siete meses, expirará su mandato en el Banco Central Europeo. Está claro que busca una retirada en lo más alto del Olimpo de los gobernadores de bancos centrales. Con una Europa en calma.

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