DESDE EL PARQUET

Bayer cambia de tendencia

Los co­le­tazos ne­ga­tivos de­ri­vados de la compra de Montsanto han sido el prin­cipal lastre de los re­sul­tados del grupo far­ma­céu­tico Bayer en 2018. La firma ale­mana, que tam­bién co­tiza en el mer­cado es­pañol, ha ce­rrado el ejer­cicio con un be­ne­ficio de 1.695 mi­llones de eu­ros, un 77% in­fe­rior al del año an­te­rior.

Los elementos especiales han supuesto un supuesto un sobrepeso en sus cuentas de 2.566 millones de euros, más del doble que un año antes, frenando el positivo impacto del crecimiento de las ventas en más de un 13%, hasta casi rozar los 40.000 millones de euros. Con estas cifras en la balanza, el Ebitda ha crecido un 2,8%, por encima de los 9.500 millones de euros, lo cual no está nada mal.

Pese a la dura digestión inicial por la adquisición de Montsanto, la mayor en su historia, Bayer considera que se encuentra en el rumbo correcto al situarse como número uno en el sector agrícola mundial. Para este año en curso, la compañía espera aumentar sus ventas por encima de los 46.000 millones de euros y alcanzar un beneficio operativo en torno a los 12.200 millones de euros.

Aunque estas cuentas quedan a expensas de las variaciones en los tipos de cambio y de las posibles desinversiones en el negocio de salud animal, suponen un excelente punto de partida para recuperar el interés de los operadores. A ello se suma la batería de productos en fase final de estudio del laboratorio alemán que pueden ir aportando ingresos a medio plazo.

Los inversores están recuperando de este modo el interés en la compañía después de dos años de ajustes en un ambiente de preocupación por el enorme apalancamiento y sus riesgos derivados –como las demandas por los productos cancerígenos-asumido por el grupo con esta operación.

En este nuevo escenario, las acciones de Bayer han tomado de nuevo impulso y parecen estar saliendo de la tendencia negativa registrada en los tres últimos ejercicios tras tocar suelo sobre los 58 euros por acción a finales del año pasado. En lo que va de curso, la compañía se ha revalorizado un 16% poniendo rumbo hacia la resistencia de los 80 euros por acción.

Aunque hay algunas barreras intermedias de menor calado, esa cota supone su principal nivel de congestión a corto plazo, Eso significa un potencial alcista adicional del 15% antes de comprobar si da por concluido el reciente proceso de ajuste y da por buena el inicio de una nueva fase alcista.

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