Las pró­ximas reuniones se pro­du­cirán no antes de fi­nales de fe­brero

CaixaBank presenta a los sindicatos las primeras condiciones económicas del ERE

Representantes sin­di­cales re­chazan la in­clu­sión de la mo­vi­lidad geo­grá­fica

Gonzalo Gortázar y Jordi Gual, CaixaBank.
Gonzalo Gortázar y Jordi Gual, CaixaBank.

La es­pe­rada pri­mera reunión de fe­brero entre la di­rec­ción de CaixaBank y los sin­di­catos para acordar el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) ha ser­vido para co­nocer las con­di­ciones del grupo. Los sin­di­catos con­si­deran que con ellas no se evitan sa­lidas for­zosas para los más de 2.000 em­pleados afec­tados por esta me­dida para cum­plir con el nuevo plan es­tra­té­gico del grupo ban­cario pre­si­dido por Jordi Gual. La mo­vi­lidad geo­grá­fica tam­bién in­quieta en al­gunos círculos sin­di­ca­les.

Tanto el presidente de CaixaBank, Jordi Gual, como su consejero delegado, Gonzalo Gortázar, ofrecían durante la presentación de los resultados anuales del grupo todo el esfuerzo para conseguir un acuerdo con los sindicatos en la negociación del ERE propuesto y que afecta a más de 2.000 empleados.

Eso sí, los máximos directivos pedían que los representantes de los trabajadores también se "dejaran la piel" para llegar a un acuerdo que evitara medidas traumáticas con este ajuste de plantilla. La expectación estaba fijada en el 7 de febrero, la primera reunión de este mes, pero las condiciones planteadas han reabierto incluso más las diferencias entre las dos partes.

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, ya se mostraba cauto hace una semana tanto para calcular el coste de este duro reajuste de plantilla como para fijar en el horizonte una fecha en la que se pudiera llegar a un acuerdo. Según fuentes consultadas, las reuniones se prolongarán como mínimo durante todo el mes: el próximo jueves, de nuevo en Barcelona, y el 21 y 28 de febrero en Madrid, previsiblemente.

Como ya adelantara Capital Madrid el pasado 1 de febrero, las intenciones de la dirección del banco eran despejar "cuanto antes" un acuerdo con los sindicatos que permitieran al grupo con sede social en Valencia desde hace poco más de un año centrarse en los distintos objetivos fijados en su nuevo plan estratégico.

Movilidad peligrosa

Junto a la necesidad de que se produzcan 2.157 salidas. CaixaBank también ha planteado un proceso de movilidad geográfica para equilibrar plantillas cuando se produzca dicha reducción de empleados. En un principio, dentro de cada provincia, en función de las bajas voluntarias que se hayan registrado en cada territorio.

Fuentes consultadas de CCOO consideran que esta propuesta "es muy preocupante", ya que dicha movilidad no se ciñe tan sólo a territorios como Madrid o Barcelona. "La movilidad afecta a muchos empleados que tienen que desplazarse por carreteras secundarias con enormes riesgos. Ya en los últimos años se han producido muchos accidentes de tráfico por esos desplazamientos tras largas jornadas de trabajo".

Estas mismas fuentes también confirman que "la plantilla está muy indignada", ya que hasta el momento no se había acometido un ajuste de plantilla en CaixaBank con estas consideraciones y consideran que todos los empleados actuales han sido corresponsables en la obtención de los 1.985 millones de euros de beneficio en 2018.

Aunque son conscientes de que toda la revolución digital en el conjunto de la banca ha transformado de manera profunda la relación entre clientes y entidad, consideran que es muy prematuro fiar los resultados a futuro a los nuevos canales de comunicación que no todos los clientes "quieren o saben utlizar".

UGT también se muestra contundente tras la reunión de este jueves en la que CaixaBank ha dejado claro que "su interés por alcanzar un acuerdo con medidas voluntaria y dignas es nulo". Según este sindicato, toda la negociación "va de costes y parece que les va la vida en disminuir los que corresponde a los trabajadores y las trabajadoras".

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