El sector pide ár­nica para que los re­que­ri­mientos no eleven nue­va­mente sus costes

La CNMV amenaza con cruzarse en el camino de la banca en el arranque de 2019

Albella inicia una gran cru­zada contra la mala praxis en la co­mer­cia­li­za­ción de pro­ductos

CNMV
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A la banca es­pañola se le en­quistan al­gunos pro­ble­mas. Al es­ce­nario de tipos de in­terés cero o casi que los in­formes de la CaixaBank an­ti­cipa para los pró­ximos tres años, la des­ace­le­ra­ción eco­nó­mica en la zona euro, los pro­blemas de sol­vencia de la banca ita­liana o la cre­ciente pre­sión re­gu­la­to­ria, se suma ahora la idea de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de poner bajo lupa las "incidencias" en la co­mer­cia­li­za­ción de pro­ductos de in­ver­sión a los clien­tes.

Lo ha hecho a través de un comunicado público, un formato que ha sorprendido a más de una entidad por la forma y por el fondo. Por un lado, porque saca públicamente los colores a la banca por la inadecuada evaluación del perfil de los clientes. Por otro, porque anuncia urbi et orbi que ya está actuando por la vía sancionadora y que durante 2019 va a revisar concienzudamente las actuaciones del sector a la hora de vender en las redes comerciales.

"Tenemos un problema reputacional que con este anuncio de la CNMV crece. Nos obliga a hacer un esfuerzo para no aparecer en la foto de los posibles sancionados, porque la sensibilidad respecto a la venta de productos es ahora muy elevada. Pero ese esfuerzo tendrá un coste elevado", aseguran fuentes financieras que recuerdan que las actuaciones del supervisor de los mercados afectarán a un número significativo de bancos y empresas de servicios de inversión.

El organismo que preside Sebastián Albella entiende como productos especialmente complejos los CFD y las operaciones binarias, y también algunos productos estructurados complejos y derivados OTC. Y también los instrumentos de deuda que computan como recursos propios de las entidades financieras, como los CoCos, las preferentes de tan mala reputación o algunos tipos de deuda subordinada de elevado riesgo para los potenciales compradores.

Un amplio espectro de productos que, en algunos casos (la deuda suele estar reservada a inversores institucionales) los bancos y empresas de servicios de inversión pueden estar tentados de colocar a particulares en entornos de dificultadas para financiarse en los mercados. "El problema es que no se sabe demasiado bien donde están las líneas rojas. En muchos casos son muy difusas", señalan en una gran sociedad de valores.

Se refiere a algunas de las contradicciones que ha detectado el organismo que preside Sebastián Albella, como las discrepancias entre el grado de formacion académica y las características sociológicas del inversor. O, también, cuando un cliente dice que tiene un elevado nivel de conocimientos financieros y sin embargo no ha invertido nunca en bolsa. "No podemos tener una foto fija perfecta de todos nuestros clientes", aseguran en el sector, que cree que es muy difícil establecer las líneas rojas.

Pero lo que más preocupa al sector financiero es que los requerimientos de la CNMV exigirán un nuevo esfuerzo en medios humanos y tecnógicos. "Más allá de la revisión del catálogo de productos que ofrecemos, importa que tenemos que neutralizar las posibles incidencias con análisis periódicos de la clientela y la adopción de alarmas automáticas para detectarlas. Eso cuesta dinero, y los costes del sector no paran de crecer", aseguran en una entidad.

Tras la gran crisis, las entidades han tenido que enfrentarse a cambios regulatorios muy profundos de la mano de Midif II o de la nueva normativa de derivados. Además, la aplicación de la Tasa Tobin en España amenaza al sector, que durante los últimos años había peleado en todos los frentes para frenar el impuesto, que pasará factura a las cuentas de resultados. Más madera en este arranque de 2019.

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