Algunos se cues­tionan si lle­gará a la Junta de marzo con el mismo dis­curso

Torres (BBVA) baila entre el acto de fe y los palmeros de FG

El casi ge­neral si­lencio del sector re­zuma más pru­dencia que un cierre de filas

Carlos Torres
Carlos Torres, pte. BBVA.

El nuevo pre­si­dente del BBVA, Carlos Torres Vila, guarda el equi­li­brio en la cuerda floja que le obliga el "presunto" en­tra­mado de los es­pio­najes "supuestamente" en­car­gados por el pre­si­dente de honor y men­tor, Francisco González (FG), al que ha lle­gado a ca­li­ficar como "claramente un vi­sio­na­rio". Su acto de fe y el cierre de filas del con­sejo de ad­mi­nis­tra­ción en vís­peras de las cuentas anua­les, siembra dudas sobre si es sos­te­nible el dis­curso ante los ac­cio­nistas en marzo. La ma­yoría del sector pre­fiere ca­llar por pru­dencia ante la re­per­cu­sión de los acon­te­ci­mien­tos.

Los argumentos del presidente del BBVA sobre la investigación de los espionajes encargados por el BBVA bajo su antecesor en el cargo, Francisco González (FG), se han acogido con más resignación que estupefacción en los ámbitos financieros de la competencia.

"No podía decir más en estos momentos. Por los mismos motivos, tampoco podemos decir mucho más el resto sobre asuntos que nos son ajenos", reconocen en círculos financieros, aunque puedan reconocer que, a fin de cuentas, afecta a una reputación muy maltrecha y que se convierte como uno de los grandes retos en el corto, medio y largo plazo.

Los calificativos usados por Torres Vila durante la presentación de los resultados anuales van desde considerar a Francisco González "como un claro visionario" hasta reconocer que "ha demostrado un enorme liderazgo, es una persona extremadamente dedicada y trabajadora".

Entre algunos de esos círculos financieros consultados hay algunos de profundas creencias religiosas, pero con colmillo afilado, que apuntan al Nuevo Testamento y en concreto al evangelio según san Juan (8,26): "Mucho tengo que hablar y juzgar de vosotros, pues el que me ha enviado es veraz, y yo hablo al mundo lo que oigo de Él".

"Sus explicaciones en la presentaciones de resultados ha sido todo un acto de fe", apuntan algunas de las fuentes consultadas. "Francisco González dice que no sabía nada y yo le creo", afirmaba categórico un Carlos Torres Vila que, si él mismo no sabía nada sobre el espionaje, aún menos debía presentir un inicio de presidencia tan convulso.

Consejo ajeno

Si hace algunas décadas, en los muros de Londres se podía leer pintadas con el lema de "Clapton is God", algunos no descartan mensajes similares en la sede del BBVA en el edificio de La Vela, tras lo dicho por el actual presidente del grupo financiero durante la presentación de las cuentas anuales. "FG es el enviado", apuntan lenguas mordaces.

Al margen de los comentarios jocosos de algunos competidores, que luego en público tratan de mantener distancias ante todo el oscuro caso del espionaje, son muchos los que reconocen que el margen de Carlos Torres era mínimo, después de que en vísperas de su comparecencia el consejo de administración cerrara filas en torno a la figura del presidente de honor, el casi evangélico Francisco González.

"La mayoría del consejo de administración está creado por el propio FG. Es una asignatura pendiente de Torres que, ya veremos, si logra aprobar antes de que se precipiten más revelaciones sobre ese oscuro asunto", argumentan algunas de las fuentes consultadas.

Otros en cambio, incluso desde la propia plantilla del BBVA, consideran que el actual presidente del BBVA no puede llegar a la próxima junta de accionistas, prevista para marzo pero aún sin fecha concreta oficial, con el mismo discurso que ha esgrimido durante la presentación de los resultados anuales.

"Ya son unos cuantos empleados los que sufren la presión a pie de calle, cuando algunos clientes les preguntan si no estarán grabando sus consultas privadas", se quejan en algunos círculos sindicales por todo lo que se ha conocido sobre los espionajes 'supuestos' de FG.

Tal vez haya que volver a remitirse al Nuevo Evangelio según san Juan para justificar el discurso de Torres Vila. "Pero a mí, porque os digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me argüirá de pecado? Si os digo la verdad, ¿por qué no me creéis? El que es de Dios oye las palabras de Dios; por eso vosotros no las oís, porque no sois de Dios".

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