DESDE EL PARQUET

Abanca, operación fantasma

De vez en cuando, en el mer­cado se pro­duce un hecho es­per­pén­tico que sal­pica a la CNMV. La OPA fan­tasma de Abanca sobre Liberbank ha sido laúl­tima. La pu­bli­ca­ción en los me­dios de co­mu­ni­ca­ción del su­puesto in­terés de la en­tidad ga­llega pro­vocó una subida de casi el 20% de las ac­ciones de Liberbank antes de ser sus­pen­dida de ne­gocio por el or­ga­nismo re­gu­lador para re­querir a ambas firmas in­for­ma­ción sobre la po­sible ope­ra­ción cor­po­ra­tiva.

Y la respuesta no podía ser más contradictoria. El pasado viernes Abanca informaba a la CNMV su interés para comprar la entidad al consejo de Liberbank. Señalaba que en el contexto de las conversaciones indicaba que la última indicación de precio compartida con alguno de los accionistas principales de Liberbank era de 0,56 euros por acción, sujeta a la previa realización de una "due diligence". Este precio suponía una prima de más del 40% respecto a la cotización del banco hasta este anuncio.

Es más, además de mostrar su descontento por las “indeseadas filtraciones” en prensa, el comunicado de la firma apuntaba que venía trabajando durante meses en el proceso relativo a la posible operación. Conversaciones que se han desarrollado, según la firma, con estricto cumplimiento de la normativa aplicable.

Al mismo tiempo, Liberbank negaba a la CNMV haber recibido “ninguna oferta concreta que se corresponda con el contenido de dichas noticias ni estar en conversaciones para llevar a cabo ninguna operación estratégica distinta” a la ya comunicada en su día con Unicaja.

Una versión contradictoria que ha obligado a la CNMV a dar un plazo máximo de diez días al banco gallego para tomar una decisión en firme respecto a la presentación de una opa. Ante dicho requerimiento, Abanca ha dado marcha atrás de inmediato y ha presentado un escrito al organismo regulador por el que desiste de presentar una opa por la cotizada.

Tras este anuncio, las acciones de Liberbank han reculado de nuevo cerca de un 10%, dejando a muchos accionistas enfadados tras el fiasco y con la mosca detrás de la oreja. Ahora exigen al organismo regulador una investigación ante posibles intereses cruzados para calentar una acción que estaba de capa caída con un ajuste más del 10% respecto al precio de comienzos de año.

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