Las eléc­tricas le apoyan en su apuesta por las re­no­va­bles y el re­chazo al carbón y nu­cleares

Sánchez presenta ‘in extremis’ el Plan de Energía y Clima que Bruselas le reclamaba

Movilizararía 230.000 mi­llones de in­ver­sión y ge­ne­rará entre 250.000 y 364.000 em­pleos

Energias renovables
Energias renovables

El Gobierno de Pedro Sánchez cumple con re­traso las exi­gen­cias de la Unión Europea y ha apro­bado el Plan que sienta las bases de lo que será la nueva po­lí­tica ener­gé­tica es­pañola hasta 2030. Apostar de­ci­di­da­mente por las ener­gías ver­des, ce­rrar todas las cen­trales de carbón más cuatro grupos nu­cleares de los siete reac­tores que están ex­plo­ta­ción, serán la base de la hoja de ruta ener­gé­tica de España para la pró­xima dé­cada. Pero será un nuevo brindis al sol si no con­sigue formar Gobierno.

Todo el sector eléctrico lo apoya -las tres grandes básicamente: Iberdrola, Endesa y Naturgy-, y el PP, en cambio, lo tira por tierra, argumentando que generará desempleo, menos crecimiento y un aumento de la factura eléctrica. En sus críticas, argumentan que no ha sido pactado, cuando, según denuncian, la negociación con Bruselas afectará a más de una legislatura y, probablemente a más de una generación.

En el plan, la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, destaca todo lo contrario: se prevé la creación de entre 250.000 y 364.000 puestos de trabajo neto anuales a lo largo de la década; movilizará inversiones de unos 236.000 millones de euros; la dependencia energética del exterior se reducirá en 15 puntos porcentuales, pasando del 74% actual al 59% en 2030 y el precio de la luz se reducirá un 12%.

El objetivo es lograr que en 2030, el 42% del uso de energía final sea renovable, de forma que en el caso de la generación eléctrica el porcentaje de renovables para 2030 será del 74%.

La reducción de las importaciones supondrá un impacto favorable en la balanza comercial del país de unos 75.379 millones de euros entre 2021 y 2030. Como resultado de las inversiones previstas y de los cambios en el mix energético, el Producto Interior Bruto (PIB) aumentará entre 19.300 y 25.100 millones de euros.

Tras la aprobación del plan en el Consejo de Ministros, se inicia un periodo de información pública y arranca un proceso de diálogo entre la Comisión Europea y España que culminará con la aprobación definitiva a finales de 2019. Cada dos años se emitirán informes de progreso.

Apoyo unánime de las eléctricas

Las empresas eléctricas coinciden plenamente en la estructura del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC), la pieza esencial de lo que será el Marco Estratégico de Energía y Clima, junto con el anteproyecto de Ley de Cambio Climático y la Estrategia de Transición Justa.

Las eléctricas que integran la Asociación de Empresas de Energía Eléctrica (Aelec) -Iberdrola, Endesa, Naturgy, Viesgo y EDP-, consideran que es un paso adelante en la transición energética del país, con una apuesta clara por las energías renovables y la descarbonización. Exigen, eso sí, “un marco normativo estable, seguro y predecible, que ofrezca una rentabilidad razonable y, así dar señales claras que hagan posible las cuantiosas inversiones que habrán de acometerse para llevar a cabo la transición energética”, señalan.

La más explosiva, sin duda, en su apoyo ha sido Iberdrola, afirmando que el paquete de energía y clima del Gobierno es “una gran oportunidad para España”. La eléctrica que preside, Ignacio Sánchez Galán, asegura que la transición energética “generará beneficios para el conjunto de los ciudadanos y el país”, tanto en términos medioambientales como de dependencia energética, seguridad de suministro o precios de la electricidad.

Además de reclamar “certidumbre” y “estabilidad normativa” para realizar las cuantiosas inversiones que se deberán acometer, insiste en que en el paquete normativo se prevé la sustitución progresiva del carbón y el cierre ordenado de las centrales nucleares, advirtiendo de que “será necesario establecer mecanismos de diálogo y políticas para los sectores más afectados”.

Iberdrola considera que las compañías están preparadas para invertir en la transición energética y las entidades financieras están dispuestas a aportar la financiación precisa. “Solo hace falta consolidar un marco normativo a largo plazo, que aporte certidumbre y estabilidad a las inversiones, elimine las barreras y propicie una asignación equitativa de los costes para ejecutarlo”, subraya.

Inversiones de 236.000 millones y 364.000 empleos

El plan en su conjunto baraja unas inversiones de 236.000 millones de euros entre 2021 y 2030. El 80% de las mismas se realizarán por parte del sector privado y el 20% restante -unos 47.000 millones- serán inversiones procedentes de las distintas administraciones públicas (nacional, autonómicas, locales y comunitaria). La mayor parte se destinará a ayudas al ahorro y eficiencia energética, en especial a la rehabilitación de viviendas.

Las medidas que se incluyen en el PNIEC generarán entre 250.000 y 364.000 nuevos empleos. Las inversiones en energías renovables serán el principal motor de generación de empleo, previéndose la creación de entre 102.000 y 182.000 nuevos puestos de trabajo netos año. Las acciones dirigidas al ahorro y eficiencia energética -especialmente la rehabilitación-, generarán entre 42.000 y 84.000 empleos año.

En el caso del precio de la electricidad, la descarbonización generará en 2030 una rebaja del 12% antes de impuestos, respecto al precio actual. La previsión es que a partir de ese año, las tarifas desciendan por la entrada masiva de renovables, al ser tecnologías más baratas y competitivas que el resto.

Apuesta decidida por las energías verdes

Para 2030, se prevé una potencia total instalada en el sector eléctrico de 157.000 megavatios, de los que 50.000 MW serán energía eólica; 37.000 MW solar fotovoltaica; 27.000 MW ciclos combinados de gas; 16.000 MW hidráulicos; 8.000 MW bombeo; 7.000 MW solar termoeléctrica y 3.000 MW nuclear.

En el tema nuclear, el plan del Gobierno es recortar hasta 2030 unos 4.000 megavatios nucleares de los 7.399 megavatios actuales y dejarlo en 3.181 megavatios hasta 2035. Los cierres serán escalonados por orden de antigüedad. Entre 2025 y 2030, se cerrarán los dos reactores de Almaraz, Ascó I y Cofrentes y quedarán Ascó II, Vandellós y Trillo para el periodo 2030-2035.

Respecto a las centrales de carbón, las eléctricas han decidido cerrar todas las instalaciones de carbón nacional por las inversiones que tendrían que realizar, de forma que a partir de 2020 quedarán sólo los cinco grupos de carbón de importación y que serán clausuradas antes de 2030. Estas centrales son Litoral y As Pontes (Endesa); Los Barrios (Viesgo), y Soto de Ribera y Aboño, de EDP.

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