No se prevé que las in­sol­ven­cias au­menten con­si­de­ra­ble­mente en 2019

La morosidad se convierte en endémica en la construcción

Es el área que más re­trasos en los pagos tiene, con 108 días de media

construccion
Construcción.

Las cons­truc­toras están en pleno cre­ci­miento desde el va­ra­palo de la cri­sis. La ma­yoría han di­ver­si­fi­cado sus ne­go­cios y han con­se­guido plasmar una re­cu­pe­ra­ción bas­tante im­por­tante. Por el con­tra­rio, el sector tiene mu­chos puntos ne­gros que su­perar y que preo­cupan a los ex­per­tos. El más im­por­tante de to­dos, el nivel de mo­ro­sidad que desem­peñan, que es más ele­vado en com­pa­ra­ción con otros países de nuestro en­torno. Pese a ello, no de­bería haber riesgo de in­sol­ven­cias para el pre­sente ejer­ci­cio.

El sector del ladrillo mantiene un pobre desempeño en alguno de los mercados de nuestro entorno. Así lo revela el último informe de Crédito y Caución, que resalta los “cimientos inestables” del sector, que tiene un fuerte carácter cíclico vinculado al crecimiento económico de cada país y la confianza de inversores, empresas y consumidores.

Pero aún va más allá. Y es que hasta en los mercados donde el crecimiento de la construcción ha sido muy sólido en los últimos años, la fuerte competencia, los estrechos márgenes, la morosidad de los compradores públicos y los niveles de fracaso empresarial siguen siendo mayores que en otros sectores de actividad.

Dentro de estos aspectos, lo más destacable dentro del plano negativo es la morosidad que hay dentro de este segmento. Es la losa que le sigue acompañando desde hace varios años y parece que se va a mantener en el tiempo si no hay avances en el sentido opuesto. De hecho, por detrás del sector primario, es dónde hay un mayor retraso de los pagos, al irse hasta los 108 días de media.

La morosidad es uno de los grandes enemigos de cualquier empresa y fue una de las principales causas de cierre para muchas empresas que fueron capaces de sobrevivir a los peores años de la crisis financiera. No pagar las facturas en el tiempo acordado supone un incremento en los costes financieros de las compañías, pérdidas de ingresos y limita tanto su capacidad para crecer como la posibilidad de que puedan acometer nuevas inversiones.

De esta forma, el alto nivel de apalancamiento sigue siendo un problema grave para muchas constructoras de ámbito nacional. El sector tiene, y se prevé que así siga al menos durante los próximos meses si no hay un cambio radical, un comportamiento de frecuentes y prolongados retrasos en los pagos. Con todo y con ello, no hay un pronóstico de que las insolvencias aumenten considerablemente en 2019.

¿Cómo se puede resolver? Atendiendo a esta problemática la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac) lanzó una nueva plataforma antimorosidad que estará operativa a partir del próximo 1 de marzo y que permitirá tener un registro de la información que tenga relación con el retraso en los pagos y de todas las entidades morosas. Esto debería “facilitar posibles nuevas deudas”.

La meta de este nuevo registro pasa por fortalecer la lucha que libra el comercio profesional de materiales de construcción contra el nivel de morosidad, puesto lo vulnerable que este sector es a retrasar los pavos. “El sector se encuentra integrado, en su mayoría, por pymes con poco músculo financiero; máxime teniendo en cuenta que la nueva Ley contra la morosidad ha resultado a todas luces insuficiente e incluso perjudicial para los distribuidores profesionales de materiales, obligados a cumplir con sus proveedores e incapaces, a menudo, de hacer imperar la ley a sus clientes”, apuntan desde Andimac.

Crecimiento, pero no en la construcción pública

Al margen de esto, Crédito y Caución estima un crecimiento del 3% del sector construcción en España. La edificación residencial se beneficia del rebote del mercado inmobiliario, impulsado por los bajos tipos de interés y el crecimiento del empleo. La construcción comercial también crecerá, impulsada por la demanda minorista y la entrada de nuevos inversores.

Sin embargo, el crecimiento de la construcción pública y la ingeniería civil se mantendrá bajo debido al compromiso con la reducción del déficit fiscal. El sector afronta severos problemas de liquidez que se ven agravados por las dificultades de acceso al crédito bancario entre las pequeñas empresas.

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