Varios “hedge fund” pescan en la firma que pre­side Juan Villar-Mir

Los nuevos proyectos no sirven: los bajistas se cambian la chaqueta de DIA por la de OHL

Los nuevos con­tratos de la cons­truc­tora en Estados Unidos no di­suade a los “cortos”

Juan Miguel Villar Mir, OHL
Juan Miguel Villar Mir, OHL

OHL no sale de una cuando se está me­tiendo en otra. Y eso que es­tra­té­gi­ca­mente está in­ten­tando hacer cam­bios no­ta­bles para salir del ato­lla­dero en el que se en­cuen­tra. Sus es­fuerzos han cris­ta­li­zado en forma de nuevos con­tratos en Estados Unidos por 130 mi­llones de eu­ros, pero eso no se ha tras­la­dado en su co­ti­za­ción. De he­cho, mu­chos de los ba­jistas que es­taban po­si­cio­nados contra DIA ahora au­mentan ex­po­si­ción al grupo cons­truc­tor. Su fu­turo sigue siendo com­pro­me­tido.

Hasta hace escasas fechas la cadena de supermercados era sin lugar a dudas la reina de los especuladores contra tendencia en los mercados. Una vez que se confirmó el desastre, muchos de ellos decidieron que era el momento de salirse y buscar nuevas opciones. Principalmente, al haber conseguido ya sus objetivos. Algo que se terminó por confirmar con la propuesta de OPA por parte de Latterone.

Los bajistas reactivaron su radar dentro de la bolsa española y en la mirilla aparecía una apuesta clara: OHL. Y es que en los últimos doce meses la constructora ha caído desde los 4,99 euros hasta los 0,80 euros, aproximadamente. Nada más y nada menos que ha perdido más de un 84%. Un porcentaje que salta a la vista de estos inversores, que aún creen que puede haber oportunidades a la baja.

El grupo acumula un 8,2% de posiciones cortas agregadas dentro de su capital, según los últimos recopilados a través de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Desde junio ha ido descendiendo el porcentaje desde el 9% hasta los niveles actuales, pero lo cierto es que se ha observado un trasvase hacia estos títulos.

El quid de la cuestión es que la compañía está absorbiendo gran parte de las apuestas en contra que tenía anteriormente DIA. Un claro ejemplo sería la gestora Citadel, que redujo su presencia en el capital de la cadena de supermercados del 2,2% al 0,8%, mientras que elevó sus posiciones cortas en OHL desde el 0,42% hasta el 0,54%.

De hecho, el fondo fundado por Kenneth Griffin desvela su interés al haber acometido ya tres movimientos de su participación en OHL desde que se produjo el anuncio de la operación corporativa por parte del vehículo de inversión de Fridman.

De igual modo PDT Partners, bajo la gestión de Peter Muller, disminuyó su exposición bajista en la cadena de supermercados desde el 0,8% hasta el 0,68% durante este mes mientras que reactivaba posiciones cortas que tenía paradas desde el mes de octubre en OHL. En este caso, subía su apuesta hasta el 0,51% desde el 0,47% anterior.

Los otros “hedge funds” que están dentro del capital de la constructora siguen con posiciones importantes. Marshall Wace posee un 2,18% invertido contra la empresa, y GSA Capital elevó su participación en las últimas fechas del 0,69% al 0,91%, al considerar que aún le queda recorrido a la baja.

No hay confianza en los nuevos proyectos

Lo que parece que está claro es que los inversores aún no tienen confianza en los nuevos proyectos, tal y como revelan estos porcentajes tan altos de bajistas dentro de su capital. La adjudicación de cuatro nuevos contratos de obras de carreteras en Estados Unidos que suman un importe conjunto de 130 millones de euros, no han servido de excusa para cambiar esta tendencia del trasvase de cortos.

Todavía las pérdidas de 1.335 millones de euros en los primeros nueve meses de 2018. Unos números negativos que llegaron como respuesta de la revisión que OHL hizo a la cartera de proyectos en construcción. Reconoció un listado de proyectos fallidos y provisiones por litigios abiertos en distintas obras.

Los analistas siguen sin confiar en la firma y parece que su recuperación se puede demorar más de lo previsto. El consenso de mercado aún no es muy optimista respecto a sus números y habrá que esperar a nuevos datos para valorar impactos que pueden seguir produciéndose a futuro.

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