DESDE EL PARQUET

Grifols, retos a superar

Los bol­sistas no acaban de ex­pli­carse, o más bien no quieren asu­mir, la fuerte de­pre­sión de las ac­ciones de Grifols en los úl­timos meses a pesar de los im­por­tantes avances en su es­tudio clí­nico sobre el Alzheimer pre­sen­tado el pa­sado mes de oc­tubre para ra­len­tizar en más de un 60% la pro­gre­sión de esta en­fer­me­dad.

Aunque aún muchos pasos por dar hasta su posible comercialización, a partir de marzo o abril se esperan nuevas conclusiones del estudio, las expectativas son inmejorables. Esgrimen además que la fortaleza de esta compañía no solo depende de estas investigaciones.

No en vano, sus acciones llegaron a marcar máximos absolutos a mediados del pasado mes de junio a cerca de 28 euros por acción, mucho antes de presentar las primeras conclusiones de dichos estudios. A partir de ahí, el grupo ha entrado en una importante fase recesiva que parece haber tocado fondo sobre la cota de los 22 euros por acción.

El impacto del efecto de las divisas sobre los resultados en los tres primeros trimestres del pasado ejercicio han socavado la confianza del mercado, según muchos expertos, y a ello se ha sumado además una lógica recogida de beneficios por parte de la inversión más especulativa dispuesta a hacer caja a la mínima oportunidad. Dos factores que han dejado muy tocada a la compañía en Bolsa.

Para colmo de males, los síntomas de debilidad de la economía norteamericana -los analistas han elevado los riesgos de recesión en los últimos meses- podrían obligar a la Reserva Federal a congelar o retrasar las posibles subidas de tipos de interés inicialmente previstas para este año. Teniendo en cuenta que la gran parte de los ingresos de Grifols provienen de EEUU, un dólar débil le impediría reducir sus gastos fiscales y reducir los costes de su deuda.

En el mercado preocupa también el mayor coste de las materias primas vinculados con el plan estratégico de inversiones a largo plazo para ampliar y diversificar el acceso a plasma, una de las principales fuentes de ingresos, justo cuando en el mercado se están anunciando avances sobre productos más baratos y competitivos.

Pese a todos estos retos a corto y medio plazo, la compañía sigue contando con el apoyo de los analistas. El precio objetivo medio del consenso de mercado se sitúa sobre los 25 euros por acción y la balanza de las firmas de inversión que siguen al laboratorio se inclina claramente del lado de los que aconsejan comprar o sobreponderar frente a vender en la proporción de cuatro a uno.

El valor, entre tanto, ha entrado en fase de consolidación de posiciones tras haber encontrado una importante zona de soporte sobre los 22 euros por acción. Apenas sube un 4% en el inicio del ejercicio, por debajo de la media del selectivo, y los expertos no esperan demasiados movimientos, al menos hasta el 28 de febrero cuando Grifols tiene previsto presentar sus cuentas.

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