OPINIÓN

El presupuesto de Sánchez-Montero ya no existe ni tampoco la República catalana

Esta vez es la de­recha la que se une a los se­pa­ra­tistas para tumbar una tí­mida co­rrec­ción so­cial

¿Qué sería de no­so­tros -se pre­gunta Anjana Ahuja, co­men­ta­rista cien­tí­fica- si des­apa­re­ciese el es­ca­ra­bajo pe­lo­tero? Un in­secto que con­tri­buye de­ci­si­va­mente en ai­rear los suelos y re­don­dear in­mun­di­cias con­te­ne­doras de pa­rá­sitos que sueltos po­drían in­fectar gra­ve­mente al ga­nado. ¿Acaso me­rece más una re­fle­xión sobre su sub­sis­tencia que los ava­tares del pro­ce­sa­miento de los in­de­pen­den­tistas ca­ta­lanes y sus men­sajes “democráticos”?.

Y todo aquello, aunque la relación esté traída por los pelos y la entrevista en la Sexta al político-socialista Alfonso Guerra realizada por Jordi Évole. Pregunta el agudo periodista catalán sobre el Golpe de Estado en Venezuela; el viejo socialista sevillano desenfunda rápido desde su retranca: “¿se refiere usted al Golpe de Estado de Maduro que creó una cámara de afiliados para oscurecer al Parlamento salido de unas elecciones libres, fiel a la Constitución de Venezuela?”.

Los independentistas buscan construir una República Catalana así como el presidente Trump pretende levantar un muro infranqueable. Ninguno de los dos respeta y acata al Congreso de los Diputados. Nixon dijo aquello de que “lo que haga el Presidente, es legal” y Trump y Torras vienen a decir lo mismo al rechazar el principio de que las leyes y los parlamentos están por encima de la gente. En democracia no puede haber ninguna excepción. Trump ha decretado el Estado de Emergencias al margen del Congreso y Torras sigue con su República al margen el ordenamiento constitucional.

Ni Trump ni Torras ni tampoco Amazon son la ley y la soberanía. Amazon pretende, o pretendía, instalar un gran centro de distribución en Long Island. Los habitantes del barrio de Queen, a treinta minutos en metro del centro financiero de Wall Street así como la joven demócrata Alexandría Ocasio-Cortéz rechazan las pretensiones de la multinacional que reclama gratitud a los ciudadanos neoyorkinos por disfrutar de su presencia exonerándola de pagar los correspondientes impuestos.

Jeff Bezos, presidente de Amazon que se ha ganado las simpatías de muchos estadounidenses por tus críticas al presidente Trump, también ha pecado de soberbia al tratar con los ciudadanos y políticos municipales neoyorkinos. Una advertencia para otras tecnológicas y un toque de atención para quienes han rechazado la intención presupuestaria de Sánchez-Montero para imponer un gravamen a las tecnológicas por los rendimientos obtenidos en España.

El rechazo a los presupuestos ha sido la última gota que ha rebosado el vaso de la legislatura. Separatistas catalanes votando contra los presupuestos porque Sánchez no tenía el valor suficiente para aventurarse por el “camino a decidir”. Rechazo de constitucionalistas, PP y C’s, por la inconsistencia de unos números que habían sido aceptados por la Comisión de Bruselas encargada de la vigilancia del Pacto de Estabilidad. La Comisión rechazó el presupuesto italiano y aceptó el nuevo déficit superior al 3%, de las recalentadas cuentas públicas de Macron.

PP y C’s han conseguido, con los independentistas catalanes, que el gobierno socialista de Sánchez disuelva el Parlamento y convoque elecciones. La cuestión catalana es hoy el reclamo centralista de Vox y también de autoexpatriado Puigdemont. Populismo de varios y diferentes sabores pero rancio populismo al fin y al cabo. ¿Qué dicen conservadores y liberales, catalanes o madrileños?. Un único mensaje: quienes se muestren en desacuerdo con mis mensajes son “un enemigo del pueblo”, del catalán o del español.

El presupuesto rechazado pretendía atender a todas esas preguntas de una población cuyos ingresos se han recortado desde la crisis de 2007-2012. Buscaba el presupuesto conseguir mayores recursos subiendo los impuestos a las rentas superiores, también a las empresas que pese a sus mayores beneficios tributan menos; más recursos para la educación y sanidad.

El presupuesto Montero-Sánchez pese a la calurosa y meritoria defensa de la ministra de Hacienda, ya no está. Su desaparición dejará de ser un modesto remedio contra el viejo y nuevo populismo que arranca formidable por la unidad de España bajo el lema de un 155 permanente así como la pretensión independentista catalana de que “cuanto peor mejor”: un tripartito español-nacional; las tres derechas como coartada para el independentismo.

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