DESDE EL PARQUET

Enagás, comprar para crecer

Ver para creer o, en Bolsa, crecer para ga­nar. El sector de la energía se en­cuentra en plena fase de ebu­lli­ción pro­vo­cada por el pro­ceso de des­car­bo­ni­za­ción ini­ciado de forma glo­bal. Hay que apos­tar.

Un giro medioambiental que está obligando a acometer inversiones y adquisiciones si no se quieren quedar atrás en un mercado muy estrecho y extremadamente competitivo.

En este escenario, Enagás ha anunciado recientemente su interés en la adquisición de acciones no cotizadas de la empresa energética estadounidense Tallgrass Energy, especializada en el transporte de gas y en menor medida de crudo. Operación enmarcada en la ejecución de su estrategia de inversión y rotación de activos. El objetivo es impulsar el desarrollo de proyectos dentro de sus criterios estratégicos de inversión internacional. Para ello se ha puesto en contacto con posibles inversores con los cuales poder ir de la mano.

Las intenciones del operador de la red de transporte de gas español es invertir unos 1.000 millones de euros, siempre con la presencia de otro socio con el fin de tener un control conjunto del activo. El pasado mes de enero, el fondo de inversión Blackstone se hizo con una participación del 44% de Tallgrass por algo más de 2.900 millones de euros.

Esta operación es especialmente interesante para la compañía pues se ubica en América, uno de los teatros de operaciones preferidos por Enagás en su proceso de expansión internacional. No obstante, el grupo tampoco ha descartado materializar otras posibles operaciones como la de Tallgrass a través de sus filiales, lo cual facilitaría un apalancamiento más cómodo.

Aunque las conversaciones aún siguen en curso, los operadores creen bastante factible la entrada en el capital de la estadounidense, pero temen que sea a un elevado coste. Según algunos operadores, esta preocupación ha generado en los últimos días una prudente retirada de posiciones acentuando la recogida de beneficios iniciada a principios de este mes de febrero tras marcar máximos absolutos en torno a los 25,5 euros por acción.

Pese al ajuste puesto en marcha, el valor mantendrá la actual tendencia alcista iniciada el pasado mes de octubre siempre y cuando no pierda la línea de soporte situado sobre los 24,2 euros por acción, con lo cual tiene margen de sobra.

Es más, los expertos consideran que los descensos hacia ese nivel pueden ser una buena oportunidad de compra avalados por sus fundamentales. El ratio precio beneficio (PER) de la compañía se sitúa en poco más de 13 veces, con una alta capacidad de generación de caja, y su rentabilidad por dividendo ronda el 6% con un “pay out” cercano al 80% del beneficio.

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