Para el año 2035 se ne­ce­si­tará mucho más es­pacio de al­ma­ce­na­miento en Europa

El sector logístico batalla para adaptarse a la nueva revolución tecnológica

El au­mento del ape­tito im­pac­tará en once mi­llones de per­sonas que tra­bajan en el sector

Logista, Imperial Tobacco
Logista, Imperial Tobacco

Las com­pañías dis­tri­bui­doras mi­no­ristas atra­viesan un mo­mento de con­vul­sión. Con asi­dui­dad, los con­su­mi­dores pre­fieren evitar las tiendas tra­di­cio­nales en favor de las com­pras en lí­nea. Los mi­no­ristas se están adap­tando y sus efectos son pre­de­ci­bles en las prin­ci­pales ca­lles y en los cen­tros co­mer­cia­les, cada vez más de­sier­tos. Pero el desa­rrollo tec­no­ló­gico puede afectar de ma­nera muy po­si­tiva al sector lo­gís­tico, tal y como su­gieren los úl­timos da­tos.

Este cambio en los hábitos de compra se corresponde con un aumento en el comercio y con cambios en las cadenas de suministro, lo que ha hecho que la demanda de instalaciones logísticas crezca de forma importante. Este sector está valorado en 807 millones de euros en Europa, según Transport Intelligence.

Según expone Craig Wright, analista de Aberdeen Standard Investments, la imagen típica de estas instalaciones logísticas tiende a ser binaria: “o bien los extensos almacenes se caracterizan por estar gestionados por ejércitos de trabajadores que se dedican a la recolección, clasificación y procesamiento de grandes volúmenes de pedidos; o son receptáculos para robots que hacen lo que antes hacían las personas”.

Así las cosas, la realidad marca, tal y como se deduce de una encuesta que realizó la gestora a comienzos de año, la industria de la logística se está acercando a un punto de inflexión. Ya se ha adoptado alguna tecnología, pero parece inminente que se produzca un avance significativo. En este sentido, el 52% de las empresas ya han invertido en innovaciones como el análisis de datos y el 32% están utilizando el “Internet de las cosas”.

Estos mismos datos muestran que apenas el 10% de los encuestados ya están invirtiendo en robótica, pero el 56% planea hacerlo en el futuro. Más del 60% están preparandose para que los camiones autónomos cambien el diseño y la ubicación de las instalaciones logísticas en el futuro. También, el 25% ha invertido en automatización de almacenes, otro 43% tiene la intención de invertir en ella en el futuro.

Esta apetencia creciente por la tecnología tendrá un impacto en los aproximadamente once millones de personas que trabajan en el sector de la logística y el transporte en Europa, “muchas de las cuales trabajan en funciones de menor cualificación, menor coste y altamente manuales, como la preparación de pedidos, la clasificación y el transporte de mercancías”, explica Wright.

El tamaño de esa mano de obra podría reducirse, ya que el 47% de los encuestados afirma que la automatización de los almacenes afectará a la cantidad de mano de obra necesaria para la explotación de las instalaciones. El 42% y el 36% dijeron que la robótica y el ‘Internet de las cosas', respectivamente, afectarían a sus necesidades laborales.

Un mayor crecimiento, pero no como hasta ahora

Citigroup estima que para el año 2035 se necesitarán aproximadamente 900 millones de pies cuadrados de nuevo espacio de almacenamiento en Europa. Gran parte de ese crecimiento debería proceder del aumento de las ventas por internet, que son relativamente bajas en Europa en comparación con mercados como Estados Unidos y Reino Unido.

Únicamente el 4% de las ventas al por menor se produjeron a través de internet en España y el 8% en el conjunto de Europa en 2016, frente al 17% en Reino Unido. Sin embargo, se prevé que las tasas de crecimiento de las ventas en línea en Europa se sitúen en torno al 12% anual.

Para los inversores inmobiliarios en el sector minorista, apunta el experto, “la tecnología da con una mano y quita con la otra”. Es una fuerza negativa para la venta al por menor tradicional y para el espacio de oficinas porque hace que la presencia física sea menos importante, lo que puede “perjudicar la demanda de algunos activos”.

Sea como fuere, es una fuerza positiva, en lo que se refiere a la logística, en la que los avances tecnológicos imponen la necesidad de una presencia física. A medida que la tecnología lleva a las empresas hacia el consumidor final y hacia nuevos mercados, esto crea la necesidad de un escrutinio mucho mayor de la ubicación y de los factores que impulsan la demanda de los inquilinos.

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