Los bancos de in­ver­sión creen que hay que es­perar al úl­timo tercio del año

El mercado español cumple un año sin grandes salidas a bolsa y la sequía seguirá

Los des­cuentos exi­gidos en el mer­cado na­cional son inacep­ta­bles para las em­presas

Salida a Bolsa de Hispania
Salida a Bolsa de Hispania

"Damos el primer se­mestre por per­dido en tér­minos de sa­lidas a bolsa. Y no me apos­taría nada a que se pueda abrir una ven­tana de opor­tu­nidad en el tercer tri­mes­tre". La afir­ma­ción pro­viene de unos de los grandes bancos de in­ver­sión in­ter­na­cio­nales que operan en el mer­cado es­pañol. Con la in­cer­ti­dumbre po­lí­tica en todo lo alto tras el re­chazo a los Presupuestos de Pedro Sánchez, la bolsa es­pañola es mi­rada con más re­celo to­davía por lo grandes in­ver­sores in­ter­na­cio­na­les.

Para la banca de inversión, el escenario político español es una enorme amenaza en términos de negocio. Ha pasado ya más de un año desde que dio el salto al parqué Metrovacesa, valorada en algo más de 2.500 millones de euros. Fue la última gran operación en suelo nacional, que luego recibiría la llegada de otras empresas de perfil mucho más bajo como Solarpack, con una ampliación de capital de 100 millones de euros de por medio.

Pero la sequía está muy lejos de terminar. El interés de las empresas por saltar al parqué sigue siendo muy elevado y hay un gran número de compañías en lista de espera. Pero nadie está dispuesto a aceptar las condiciones que impodrían a día de hoy los fondos, que asignan a España un nivel de riesgo muy alto en la coyuntura actual, marcada por el cantado adelanto de las elecciones generales y la situación todavía muy tensa en Cataluña.

La nómina de empresas que esperan su turno es larga y representa a numerosos sectores. Desde el financiero, donde Ibercaja está obligada a cotizar a pesar el escenario de enorme debilidad que acompaña al sector bancario español, pasando por immobiliarias como Vía Célere o Haya Real Estate que en el caso de la primera lleva mucho tiempo esperando su oportunidad, o Wizink y Cepsa. La petrolera paró su debút en 2018 en el último momento.

"Si el año pasado los fondos estaban exigiendo descuentos de hasta el 25% sobre las valoraciones mínimas que poníamos encima de la mesa, ahora la horquilla se sitúa entre el 30% y el 40%. Nuestros clientes no están por la labor de malvender y es lógico. La mayoría puede esperar y lo hará, buscando vías de financiación alternativas. Las prisas, en estos casos, no son buenas consejeras", señalan en fuentes de una entidad española muy activa en el mercado.

Por lo tanto, la vista está puesta en el último tercio de 2019 cuando, si las circunstancias de mercado lo permiten, la situación politica en España se habría clarificado. Los agentes del mercado esperan elecciones anticipadas en abril y que tras las locales de mayo se abra un período de tres meses para que las fuerzas políticas pacten. Por lo tanto, si las bolsas no dan una exhibición de debilidad como la de tramo final de 2018, el mercado podría abrirse a partir de septiembre.

Nada da más miedo a los inversores que la inestabilidad política, y los analistas creen que en estos momentos hay mercados mucho más seguros que el español. "El dinero es cobarde y ve con buenos ojos la posibilidad de que las elecciones deparen un gobierno de centro-derecha muy ortodoxo en su politica económica. Pero mientras tanto, van a estar muy lejos del mercado. Sólo volverán cuando las reglas del juego queden bien defididas", señalan fuentes bursátiles.

En este contexto, la banca de inversión se prepara para un año muy doloroso, otra vez. "No nos queda otra que seguir avanzando en los procesos que tenemos en marcha, en seguir preparando a las compañías y en seguir contactando con los potenciales inversores. Se trata de tener toda la maquinaria a punto por si el mercado se abre al fin. Pero habrá que armarse de paciencia porque hoy por hoy todo juega en contra", afirman en el sector.

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