El sector entra en un mo­mento muy con­vulso por las quie­bras de va­rios grupos

IAG, pillada entre las turbulencias del Brexit y el mal momento del negocio

El grupo busca mi­ni­mizar las po­si­bles con­se­cuen­cias ad­versas de un Brexit duro

Luis Gallego (Iberia) .
Luis Gallego (Iberia) .

El sector ae­ro­náu­tico eu­ropeo ha en­trado en zona de fuertes tur­bu­len­cias en los úl­timos meses con va­rias quie­bras de por medio y po­si­bles cam­bios de cromos por la pér­dida de in­gre­sos, es­pe­cial­mente entre las com­pañías “low cost”. Un mo­delo que vuelve a estar en en­tre­dicho tras la ban­ca­rrota de Air Berlín o Germania, solo un par de ejem­plos en las más de diez ae­ro­lí­neas des­apa­re­cidas en 2018. En el caso del grupo his­pa­no­bri­tá­nico IAG el fu­turo, no lejos de tur­bu­len­cias, pinta me­jor.

Por su parte, el grupo turístico Thomas Cook ha anunciado su intención de vender su parte aérea a la cual pertenece la aerolínea Condor.

También el gigante Ryanair se ha visto afectado por la crisis, provocada en parte por la fuerte subida de los precios de crudo el año pasado y las constantes huelgas de personal, que le han llevado a registrar importantes pérdidas.

Los problemas de algunas compañías son, sin embargo, el beneficio de otras al reducirse la competencia. Lufthansa, de hecho, será una de las principales ganadoras en este proceso, amén de las ventajas que obtendrá con el Brexit, y así lo viene reflejando su cotización en el mercado alemán.

Este escenario obliga a IAG a tomar medidas para no perder comba. La primera ha sido reforzar su españolidad con el fin de cumplir las exigencias de Bruselas respecto a obligación de que al menos el 51% de los accionistas que poseen o controlan la aerolínea deben ser comunitarios.

Para ello, la cotizada española ha puesto límite, hasta un máximo de un 47,5%, a la participación de accionistas no comunitarios. Eso impedirá a los inversores ajenas a la Unión Europea la adquisición de acciones de IAG por encima de dicho porcentaje. Los británicos no serán considerados en ningún caso personas de fuera de la UE, según la compañía, a expensas de la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

A ello se suma un aumento de las inversiones anuales hasta los 2.600 millones de euros de promedio durante los próximos cinco años. Un plan con un nivel de apalancamiento sin cambios en su “investment grade” y con el que pretende seguir aumentando su beneficio por acción un 12% al año. A ello habría que añadir las posibles intenciones del grupo para seguir creciendo vía adquisiciones.

Argumentos con los que IAG busca minimizar las posibles consecuencias de un Brexit duro, consolidar su posición de liderazgo entre las aerolíneas europeas y recuperar la confianza de los inversores después de un decepcionante 2018. El nuevo ejercicio, de momento, ha comenzado con un alza acumulada del 8% y, lo que es más importante, con un claro rumbo alcista hacia sus máximos absolutos sobre los 8 euros por acción. Un objetivo alcanzable en el corto plazo, según el consenso de analistas.

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