Contrastan el fre­nazo de las com­pra­ventas tras la sen­tencia del Tribunal Supremo

La venta de viviendas alivia las heridas del frenazo hipotecario

La banca ve cómo las ope­ra­ciones crecen en el seg­mento de obra nueva, el más ren­table

Vivienda
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Las ci­fras de­fi­ni­tivas de com­pra­venta de vi­viendas en 2018 obligan a una lec­tura pro­funda de los da­tos. Las algo más de 515.000 tran­sac­ciones con­ta­bi­li­zadas por el INE el año pa­sado su­ponen el re­gistro más alto de toda la dé­cada pa­sada. Y eso que hubo pin­chazo en di­ciem­bre, cuando ya el mer­cado in­mo­bi­liario es­taba re­co­giendo el parón pro­vo­cado por la enorme con­fu­sión cau­sada por una de las sen­ten­cias más cé­le­bres del Tribunal Supremo.

Aun considerando un gatillazo que se saldó con el menor nivel de actividad mensual en el último capítulo del año (menos de 34.000 operaciones), la subida interanual es muy superior (de doble dígito) a la de 2019. Por lo tanto, el mercado inmobiliario continúa muy dinámico y activo. Buenas noticias para la banca, que sigue apretando el acelerador en el negocio hipotecario a pesar de los cambios sobre los impuestos de los préstamos.

"Las cifras de 2018 justifican que estemos apostando tan fuerte por las hipotecas también en este comienzo de año", señalan en una entidad financiera mediana. Las mismas fuentes destacan que el conjunto del sector está haciendo un gran esfuerzo para mantener unas condiciones muy atractivas a pesar de que los costes para la banca crecen con las nuevas reglas del juego, que adjudican a la banca todos los gastos de las operaciones salvo los de tasación.

La demanda de vivienda sigue creciendo incluso en un escenario de ralentización económica más que indiscutible tanto en España como en conjunto de Europa. Había mucha demanda insatisfecha procedente de los años más duros de la crisis, mientras que la coyuntura ha hecho lo demás. La rentabilidad de los depósitos está por los suelos (a un año el rendimiento es de un pobrísimo 0,05%) y la volatilidad de los mercados aleja al personal de los activos de riesgo. Hay poca competencia, por lo tanto.

"Donde han subido mucho los precios hay pocas posibilidades de comprar para el español medio. Por eso la demanda se está trasladando hacia la periferia de la grandes ciudades. Y muchos otros están comprando en la costa, en muchos casos como inversión pura", señalan en una consultora inmobiliara donde destacan que no hay porque dudar de que la actividad seguirá siendo muy relevante a lo largo del año en curso.

De los datos del INE se desprende que el número de transacciones sigue más de un 50% por debajo de los niveles de 2007, justo antes del estallido de la gran burbuja inmobiliaria. Pero más allá de las comparaciones que hablan de un nivel de actividad sano, hay un registro muy llamativo en las cifras de 2018 que ha sido recibido con euforia en el sector financiero. Se trata de la venta de viviendas nuevas, que crecieron más de un 11% el año pasado en el que es el mayor aumento de toda la serie histórica.

"Es una buena noticia, porque significa que los compradores han dado un paso adelante, comprando casas nuevas que hasta el año pasado tenían un peso testimonial. Significa que hay más confianza en un segmento que por precio, por el perfil de los compradores y por los plazos de los préstamos deja más margen a los bancos", señalan fuentes del sector. No obstante, la segunda vivienda sigue cubriendo el 82% de las operaciones, un porcentaje que no obstante podría seguir bajando este año, según los expertos.

Con estas cartas encima de la mesa, la banca tiene buenas razones para no bajar la guardia en su oferta hipotecaria. De momento, las entidades que en los últimos años han sido más competitivas no han tocado los precios de sus préstamos o lo han hecho de forma poco significativa. Incluso, entidades como Bankinter los han bajado. Todo sea por aprovechar el viento de cola de un mercado inmobiliario que de momento no arroja signos de debilidad más allá del parón coyuntural de diciembre.

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