ANÁLISIS

El BEI se adelanta al BCE como prestamista en la lucha contra el cambio climático

La banca y China se com­pro­meten en Madrid a una mayor im­pli­ca­ción con el clima

Enma Navarro (BEI) e Ignacio Galán.
Enma Navarro (BEI) e Ignacio Galán.

A la es­pera de que el BCE con­crete en sus pró­ximas reuniones las me­didas des­ti­nadas en apoyo del cambio cli­má­tico, su pre­si­denta po­dría ex­plicar esta se­mana al­gunas de ellas. El Banco Europeo de Inversiones (BEI) -que firmó el jueves un acuerdo con Iberdrola en ese sen­tido- cal­cula que po­dría des­tinar un bi­llón de euros en la pró­xima dé­cada a fi­nan­ciar pro­yectos con este ob­je­tivo.

Así lo explicaba su vicepresidenta, Emma Navarro, con ocasión de la Cumbre del clima COP25. Es otro billón más de euros que mediará la banca en Europa, como advierten desde fuentes de la organización de la COP25 para insistir en que detrás de la Cumbre del Clima hay mucho más que palabras.

El compromiso de la banca con los objetivos de la cumbre del cambio climático, la aproximación silenciosa de la administración China con los principios de la cumbre de París, el gran efecto mediático y la muestra de la eficacia española a la hora de organizar una cumbre de estas características en un mes, son cuatro de los aspectos que el Ejecutivo en funciones de Pedro Sánchez presenta como que la Cumbre del Clima Chile-Madrid ha sido ya un éxito a la espera de las conclusiones precisas que se puedan alcanzar esta semana.

Aunque la 25 sesión de la cumbre del clima, COP25, entra este martes en la que debe ser la semana resolutiva de cara a cubrir con los aspectos que dejó abiertos el Acuerdo de París. En especial el artículo 6, que prevé un sistema de comercio de emisiones, un mercado homogéneo global donde los países puedan comprar y vender créditos de carbono, reduciendo así las emisiones, y donde la participación de las empresas es crucial, pero que debe poner números a la letra.

Desde fuentes de la organización, se considera un progreso evidente de la primera parte de la cumbre la ratificación del compromiso del mundo empresarial con el medio ambiente y la reducción de emisiones.

Muestra de estos compromisos concretos en el mundo del ámbito financiero está, el anuncio de la vicepresidenta del Banco Europeo de Inversiones, Emma Navarro, de que a partir del año 2021 este instrumento inversor de la Unión Europea no financiará ningún proyecto que no se ajuste a las normas.

La decisión se enmarca dentro de la nueva política climática europea, y fue adoptada a mediados del pasado mes de noviembre por el Consejo de Administración de la institución financiera, tras muy duras negociaciones durante meses, y que probablemente no hubieran culminado sin la celebración de la COP25 Chile-Madrid.

El BEI se convierte así en el primer prestamista multilateral del mundo en tomar una decisión de esta envergadura, dirigida a combatir la crisis climática. No es una cuestión menor. Como explicaban sus representantes con ocasión de su presencia en Madrid, a través de esta nueva estrategia tienen previsto invertir un billón de euros en acciones climáticas y de sostenibilidad ambiental en la considerada como década crítica, la de la transición del modelo energético que va del 2021 al 2030.

No será el único compromiso que se conozca esta semana en este ámbito. La Comisión Europea tiene previsto aprobar el próximo miércoles el nuevo Pacto Verde Europeo, en el que está previsto que la nueva Comisión refleje en cifras su compromiso con el cambio climático. Aunque debe aprobarlo el miércoles el colegio de comisarios en su habitual reunión semanal, se espera que el vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans, ya anuncie algunas de las líneas generales en su comparecencia el martes en Madrid.

No será la única oportunidad de conocer los objetivos de la nueva Comisión, pues volverá a la capital de España para estar presente el jueves y el viernes, fecha de la clausura de las COP25.

Aunque de la cumbre no tiene que verse reflejada en los documentos, ningún nuevo acuerdo que comprometa a los países a asumir una actitud más ambiciosa, Chile, como presidente de esta sesión ha tratado de aumentar los objetivos de reducción de emisiones para anticipar la neutralidad de carbono en 2050.

Pese a que no parece que lo pueda conseguir, fuentes de la organización aseguran que un cambio decisivo, sería la nueva actitud mostrada en las reuniones privadas por los representantes chinos, que podrían manifestar su disposición de adherirse a los objetivos del Acuerdo de París, algo que hasta ahora no han hecho. Las cifras de inversión en su caso para el cambio de modelo energético son estratosféricas.

En todo caso será el próximo año cuando los países tengan que fijar de forma oficial y vinculante sus compromisos concretos. Es lo que se conoce como Contribuciones Nacionales Determinadas o NDC, por sus siglas en inglés.

Será en el momento de la cumbre de Glasgow, COP26, cuando llegue la hora de la verdad. En Madrid, altos cargos bromean sobre la inquietud de los británicos de no llegar a tiempo con los preparativos de su cumbre pese a que les quedan más de 4 meses, mientras aquí han logrado organizarlo todo en un mes.

Con todo, Madrid ha conseguido sensibilizar a la opinión pública mundial, como no se había logrado ni en acuerdos tan decisivos como el de París.

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