Cumbre del clima

BEI des­ti­nará la mitad de sus fondos a pro­yectos me­dioam­bien­tales

La banca registra la presión del cambio climático a la hora de conceder créditos a empresas

Las aso­cia­ciones ban­ca­rias, preo­cu­padas por el efecto do­minó de los mo­vi­mientos so­ciales

Cambio climático, COP25.
Cambio climático, COP25.

La cumbre del Clima COP25 de Madrid entra en sus se­siones claves des­pués de una se­mana de­di­cada a de­nun­ciar en toda su di­men­sión los graves pro­blemas que acu­cian a la hu­ma­nidad por culpa del ca­len­ta­miento glo­bal. En los seis días de se­siones ma­ra­to­nia­nas, ha que­dado pal­pable que los países más con­ta­mi­nantes -EEUU, China, India, Brasil y hasta Japón- si­guen siendo rea­cios a cam­biar drás­ti­ca­mente sus po­lí­ticas ener­gé­ti­cas, y aportar más di­nero, pese a las pre­siones del resto de paí­ses.

La política de recortes de créditos a las empresas que más contaminan puede convertirse en un arma arrojadiza contra la banca, si de la cumbre no salen mensajes claros de que los gobiernos van cambiar radicalmente, de forma que permita cumplir los objetivos de París a partir de 2020.

El presidente en funciones Pedro Sánchez se ha declarado abanderado esta semana de la Unión Europea y se ha comprometido a aprobar una ley de cambio climático en cuanto arranque la legislatura.

Preocupación en la banca

Las asociaciones y reguladores bancarias comienzan a estar preocupadas por el efecto dominó que pueden ocasionar los movimientos sociales. Las grandes instituciones no ven con buenos ojos que, tanto Estados Unidos como China y Japón -tres superpotencias-, apenas hayan tenido representación en Madrid.

Por otro lado, en algunas de las sesiones, se ha culpado a la banca de colaboracionistas en cierta medida, al conceder préstamos libremente a las empresas y no desarrollar, por ejemplo, una política más ambiciosa de créditos verde. Uno de los puntos más escabrosos a debatir esta semana será la regulación de los mercados de carbono, el famoso artículo 6 del Acuerdo de París.

Algunas voces han criticado igualmente que el Green Climate Fund (GCF), el órgano de financiación de la cumbre, dotado con 18.000 millones de euros para ayudar a los países más pobres en la lucha contra el clima, es una cifra ridícula. Es más, se piensa que, tanto Estados Unidos como Japón y la propia Unión Europea, deberían aumentar sus aportaciones.

Un clamor que empieza a cala

Las presiones de los defensores del clima y el clamor de la población mundial y de la juventud exigiendo en Madrid a los líderes políticos medidas contra la crisis climática es algo que empieza a calar entre las autoridades monetarias. La Autoridad Bancaria Europa (EBA) ha reconocido que va a pedir a las entidades que actúen para incorporar factores de gobernanza social y medioambiental en sus estrategias de negocios.

Su presidente, Manuel Campa, ha admitido que va a realizar test de estrés a la banca sobre el cambio climático y ver el nivel de riesgo verde que pueden tener ante circunstancias medioambientales adversas.

En vísperas de que arrancase la cumbre de Madrid, un centenar de académicos y 60 asociaciones europeas habían pedido a la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, que “no compre activos de empresas involucradas en industrias intensivas en carbono”. Y exigen, en cambio, que el BCE “apoye las operaciones de expansión y refinanciación en inversiones verdes”.

Pocos días después de recibir esta carta, la Christine Lagarde, anunció en su primera comparecencia ante del Parlamento Europeo que, tiene muchas esperanzas de que, dentro de la revisión de estrategias que van a realizar, “si el consejo de Gobierno está de acuerdo, se incluya una reflexión sobre el cambio climático, con el objetivo de determinar qué rol puede jugar el BCE”.

El compromiso del BEI

Por su parte, el Banco Europeo de Inversiones (BEI) se ha comprometido igualmente a que, en 2025 la mitad de sus fondos se destinen a financiar proyectos climáticos y el otro 50% a proyectos que no perjudiquen el cambio climático.

El vicepresidente del organismo comunitario, Andrew McDowell, ha anunciado en una de las ponencias desarrolladas que la política aprobada por el organismo en noviembre pasado es promover los recursos que sean posibles para facilitar el plan verde de la Unión Europea.

El próximo viernes día 13, el Consejo Europeo podría aprobar el compromiso de los 28 de acabar con las emisiones en 2050 en la UE. En la cumbre de Glasgow (COP26) de 2020, es cuando todos los países que han suscrito el Acuerdo de París deberán presentar sus planes para cumplir con los objetivos marcados de llegar a 1,5% grados centígrados de la era preindustrial.

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