Cumbre del clima

Los desastres metereológicos provocan pérdidas de 3,54 billones de dólares los últimos 20 años

Tiempo para actuar COP25.
Tiempo para actuar COP25.

Japón, Filipinas y Alemania fueron los países más afec­tados en 2018 por los efectos cli­má­ti­cos, se­guidos de Madagascar, India y Sri Lanka. Entre 1999 y 2018, mu­rieron unas 495.000 per­sonas como con­se­cuencia di­recta de más de 12.000 fe­nó­menos me­te­reo­ló­gicos ex­tre­mos. Las pér­didas eco­nó­micas as­cen­dieron a 3,54 bi­llones de dó­la­res, según el Índice de Riesgo Climático Global (IRC), pu­bli­cado en una de las po­nen­cias ex­puestas en el seno de la COP25.

En los últimos 20 años, Puerto Rico, Birmania y Haití fueron los países que sufrieron más acontecimientos climáticos extremos. Les siguen Filipinas, Pakistán y Vietnam. De los diez países más afectados en el periodo 1999-2019, siete son países en desarrollo de ingreso bajo o medio bajo; dos son países de ingreso medio alto (Tailandia y Dominica), y Puerto Rico, con un nivel de ingresos elevados.

El pasado año fue Japón el país que se vio más afectado por culpa de tres fenómenos metereológicos excepcionalmente fuertes en 2018. Las fuertes lluvias caídas durante los días 6 al 8 de julio provocaron la muerte de más de 200 personas, la evacuación de 2,3 millones de ciudadanos y destrozó más de 5.000 hogares. Las pérdidas superaron los 7.000 millones de dólares.

Entre mediados de julio y agosto, una ola de calor en todo Japón provocó 138 muertes y más de 70.000 personas debieron ser hospitalizadas. En septiembre, el tifón Jebi -el más fuerte de Japón en 25 años- causó daños por valor de 12.000 millones de dólares.

Fenómenos extremos

El IRC indica el nivel de exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos a los que los países se enfrentan. Las olas de calor fueron una de las principales causas de los daños acaecidos en 2018, debido principalmente al calentamiento que sufre el planeta. De los diez países más afectados, Japón, Alemania e India sufrieron, según el informe, un prolongado periodo de calor.

El documento de la Organización Metereológica Mundial (OMT) señala precisamente que las temperaturas medias para los periodos 2015-2019 son las más altas registradas. La OMT destaca que 2019 será el segundo o tercer año más cálido desde que hay datos desde 1850. Igualmente, subraya que, debido al aumento de los gases efecto invernadero, los niveles del mar han aumentado y se ha producido un retroceso del suelo.

El Índice de Registro Climático advierte en su informe de que la evidencia científica ha establecido un vínculo claro entre el cambio climático y la frecuencia y severidad del calor extremo. En Europa, por ejemplo, la probabilidad de que se produzcan olas de calor extremas es entre 10 y 100 veces mayor que hace un siglo.

Vulnerabilidad de los países más pobres

Los resultados del informe resaltan también la vulnerabilidad de los países más pobres a los riesgos climáticos. Especialmente, en relación a su capacidad económica y su población, los países en desarrollo se ven mucho más afectados por las condiciones metereológicas extremas que los países industrializados.

Igualmente, subraya que las pérdidas financieras absolutas son significativamente mayores en los países más ricos. En cambio, en los países más subdesarrollados, las muertes, la miseria y las amenazas del clima extremo son mucho más probables.

Por este motivo, los ponentes del informe reclaman que la cumbre de Madrid COP25 debe abordar la falta de financiación que hay para ayudar a los países más pobres a hacer frente a los daños y a las pérdidas que sufren. “Ellos son los más afectados por los impactos del cambio climático y, a menudo, carecen de la capacidad técnica y financiera para hacer frente a los daños y a las pérdidas”.

Concluye el informe, exigiendo a la Cumbre del Clima respuestas a tres preguntas: Primero, ¿cómo se pueden determinar periódicamente las necesidades de apoyo de los países vulnerables para hacer frente a los daños y pérdidas? Segundo, ¿cómo se pueden generar y poner a disposición los recursos financieros necesarios? Y, tercero, ¿cómo puede apoyarse mejor la adaptación al cambio climático para aminorar los daños y las pérdidas?

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