ANÁLISIS

La corrupción, impuestos e igualdad

El en­ri­que­ci­miento des­ver­gon­zado arroja dudas sobre las ex­ce­len­cias del ca­pi­ta­lismo

Corrupcion
Corrupcion

Los EEUU han ejer­cido de guar­dianes del buen go­bierno mun­dial desde la Segunda Guerra Mundial hasta la lle­gada de Trump a la pre­si­den­cia. Alerta del his­to­riador bri­tá­nico James Bryce: “El gran pe­ligro para la Constitución de los EEUU viene de un Presidente de­ma­gogo con una base po­pular en­tu­siasta hasta con­ver­tirse en un ti­rano, no contra las ma­sas, sino con las ma­sas”.

El país gran moralizador y vigilante de la corrupción, especialmente la practicada en los países pobres, es denunciado (E. Luce FT. 26-11-2019) como el principal lavadero de dinero negro. “Los flujos ilícitos de dinero, calcula el Tesoro estadounidense, se cifran en 300.000 millones anuales. Joe Biden y su influencia en el Estado de Delaware, su domicilio, ofrecen excelentes condiciones para dineros evadidos que pueden incluso ser parte de ese 80% de compañías tapaderas que financian los condominio de Trump en Florida".

La corrupción y el enriquecimiento desvergonzado arrojan dudas sobre las excelencias del capitalismo y la democracia. ¿Las élites y no sólo los gobiernos, están reaccionando? ¿El gobierno corporativo se avergüenza de ese hipercapitalismo maniático?. Desde las filas de los críticos se ha lanzado resaltables propuestas fiscales, como la de abrir una ventana cuyos límites fuesen los del 70-20% como tope máximo de imposición en los IRPF.

La iniciativa partió de Josep P. Overton, de la Dow Chemical, que murió en un accidente de aviación en Mozambique cuando ayudaba a los rebeldes en su lucha contra un gobierno marxista. Una ventana para el Impuesto sobre la Renta pero también abierta al Impuesto sobre el Patrimonio.

Los patrimonios gravados

Políticos demócratas como Bernie Sander y Elizabeth Warren propugnan grabar los patrimonios. Worren cifra en un 2% para los patrimonios superiores a los 50 millones de dólares y del 6% para los super multimillonarios; Sander propone entre el 1% y el 8 % respectivamente. Los ingresos tendrían como objetivo reducir desigualdades y financiar un servicio público de salud.

Las críticas a las propuestas social demócratas norteamericanas se centran en la escasa efectividad del impuesto. Los países que lo han establecido han recaudado cantidades que sólo han oscilado entre el 0.2%-0.5% del PIB doméstico. Además, insiste, están los costes administrativos. Los patrimonios constituidos por acciones o bonos están sujetos a fluctuaciones imprevisibles.

También insisten ene le problema de la evasión, como en el caso de Francia, donde 10.000 ciudadanos con un patrimonio (estimado) de 35.000 millones de euros, cambiaron su residencia hacia Reino Unido o Suiza. Luego está el poder de los lobbies y la habilidad de los expertos para facilitar la evasión. Último y principal argumento de Megan Greene, de la Harvard Kennedy School): “Los muy ricos no aparcan sus fortunas en cofres si no que la parte del león la dedican a actividades empresariales que generan empleos y riquezas”.

Desde la orilla de los defensores del impuesto se afirma que los recaudadores, en el caso de los patrimonios inmobiliarios, no han tenido dificultades para corregir diferencias en las valoraciones. Lo mismo puede suceder con las acciones y los bonos. Sus cotizaciones son conocidas y transparentes como lo es el valor patrimonial del contribuyente. Y en última instancia los capitales dedicados a la actividad productiva están hoy cediendo terreno a los especuladores y a la afición a rellenar cofres de liquidez en dólares o en euros.

El capitalismo y la democracia no puede ser propiedad de unos pocos. Su éxito y justificación ha sido la de beneficiar a la mayoría de la población, lo que no consiguió el comunismo. En el caso de América, como subraya Ray Dalio, copresidente de Bridgewater Associated, se trata de revivir el sueño americano.

Y un último aviso: en la separata, “House and Home” (FT 30-11-2015), aparecen, por vez primera, un llamativo bloque de anuncios de pisos de lujo en Barcelona.

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