MONITOR DE LATINOAMÉRICA

Inquietud por la con­vul­sión y el es­ta­llido so­cial en Chile, Colombia y Ecuador

La Cepal vincula equidad con crecimiento y pide pactos sociales

La re­gión pre­cisa más im­pulso eco­nó­mico para pro­mover la igualdad

Protestas en Latinoamérica
Protestas en Latinoamérica

Las pro­tes­tas, dis­tur­bios y ma­lestar so­cial se ex­tienden por el con­ti­nente la­tio­na­me­ri­cano como una mancha de aceite, tal como ocu­rría en los con­vulsos años se­senta y se­tenta del pa­sado si­glo. A un Chile donde el pre­si­dente Piñera se está viendo in­capaz de poner fin a casi dos meses de re­vueltas que hacen pe­li­grar ins­ti­tu­cio­na­li­dad, es­ta­bi­lidad y eco­no­mía, se suman dos se­manas de ma­ni­fes­ta­ciones y al­ter­cados en Colombia. Y suma y si­gue...

En Ecuador continúa paralizado tras la protesta de octubre y Bolivia vive en tensa situación tras la destitución de Morales. La inestabilidad inquieta ya a los inversores españoles.

En gran parte, en este malestar ciudadano, expresado en la calle con protestas, subyace la necesidad de que el área se desarrolle y crezca con más igualdad. La región precisa más impulso económico para promover la igualdad y, al mismo tiempo, esa igualdad es clave para promover una expansión sostenida. Pero precisamente ahora la región, la más desigual del Planeta, tiene complicado maniobrar en ese frente: Latam suma años de insuficiente crecimiento y en 2019 apenas lo hará del 0,1% al 0,2%, según FMI y Cepal.

Justo días atrás, en su ‘Panorama Social 2019’, la Cepal puso el dedo en la llaga al señalar que se ha “subestimado la desigualdad” en la región y llamó con urgencia a construir pactos sociales para combatirla, en un momento en el que la percepción de inequidad es parte clave en el origen del estallido del enojo social. Además, trazó un escenario sombrío en el que, según sus proyecciones, el número de personas bajo la línea de pobreza y en situación de pobreza extrema en la región continuará al alza.

“Constatamos la urgencia de avanzar en la construcción de Estados de bienestar basados en derechos y en la igualdad, que den a los ciudadanos acceso a sistemas integrales y universales de protección social y a bienes públicos esenciales como salud y educación de calidad, vivienda y transporte. Es preciso construir pactos sociales para la igualdad”, destacó la secretaria ejecutiva de Cepal, Alicia Bárcena, al presentar un documento que vincula igualdad y crecimiento. “Es necesario crecer para igualar e igualar para crecer. La superación de la pobreza no exige sólo crecimiento económico: éste debe estar acompañado de políticas redistributivas y políticas fiscales activas”, dijo.

Tras un quinquenio de bajo crecimiento, las carencias estructurales del área se han vuelto más patentes y su solución es parte de las demandas de amplios grupos sociales. Los expertos apuntan a la frustración de expectativas de mejora y al miedo de las nuevas y frágiles clases medias, motor del repunte del consumo, a recaer en la precariedad. De hecho, la OCDE estima que el 40% de la población latinoamericana es clase media, si bien para buena parte de ella sus ingresos se sitúan justo por encima del umbral de pobreza. Para Cepal esta enquistada desigualdad está en el corazón de crisis como la de Chile.

El corazón de la crisis

Según su informe, la desigualdad de ingresos en Latam, analizada en base a encuestas a hogares y medida por el coeficiente de Gini (0 es ausencia de desigualdad y 1 desigualdad máxima) ha registrado una desaceleración en su descenso. Aunque en 2002-14 disminuyó de modo significativo, desde 2015 la tendencia se ha ralentizado. “La variación media en 2002-14 fue del 1% anual, mientras que la registrada en 2014-18 fue del 0,6% anual”. No obstante, si se corrige el índice Gini usando otras fuentes de información capaces de captar mejor los ingresos del 1% más rico, se ve que la desigualdad es más elevada.

De un lado, el texto hace hincapié en el avance de los estratos sociales de ingresos medios, cuya participación en el total de la población creció del 26,9% al 41,1% en 2012-17, pero matiza que lo hizo experimentando carencias y vulnerabilidades. A su vez, la parte de población con ingresos bajos disminuyó del 70,9% al 55,9% (porcentaje que incluye personas en pobreza extrema, pobreza y estratos bajos no pobres). En conjunto, señala la Cepal, el 76,8% de la población de Latam pertenece a estratos de ingresos bajos o medios-bajos.

Pero Cepal advierte que el perceptor principal de ingresos laborales en estratos medios percibe una media de 664 dólares por mes, que en los bajos cae a 256. Así, una alta proporción de la población de ingresos medios experimenta déficit de inclusión sociolaboral y vulnerabilidad a volver a la pobreza. El texto señala que la pobreza aumentará en 2019 al 30,8% de la población (191 millones, frente a 186 en 2018), en una tendencia creciente desde 2015. Y el retroceso en la rebaja de la pobreza extrema sigue una línea similar y afectará a 72 millones (11,5%), 6 millones más que el año anterior. “En 2019 habría 27 millones más de personas pobres que en 2015”, año en el que pobreza y pobreza extrema llegaron a su mínimo en la última década (27,8% y 7,8%)”.

El ente reclama, para reducir inequidad, políticas de inclusión social y laboral; mercados de trabajo que garanticen empleo y salarios dignos; eliminar barreras a la inserción laboral femenina e impulsar sistemas integrales y universales de protección social. Y recuerda que la lucha contra la desigualdad y el aliento de sociedades inclusivas son eje de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

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