En 2020, el Tesoro de­berá emitir bonos por cerca de 190.000 mi­llones

Sánchez e Iglesias nacen con una oculta deuda debajo del brazo

España acu­mula una deuda del 96% del PIB y un dé­ficit que se si­tuará en más del 2%

Pedro Sanchez y Pablo Iglesias
Pedro Sanchez y Pablo Iglesias

El pró­ximo Gobierno de España no va a nacer pre­ci­sa­mente con un pan de­bajo del brazo. Además de la seria ame­naza de ra­len­ti­za­ción eco­nó­mica, pro­ve­niente de la com­pli­cada si­tua­ción de los mer­cados ex­te­rio­res, el eje­cu­tivo que sur­girá de una eterna ne­go­cia­ción que se pro­longa ya desde hace nueve meses se cons­ti­tuirá sobre una pe­sada carga de deuda y un dé­ficit que se aleja cada vez más de los ob­je­tivos pre­vis­tos. Parte he­re­dada de an­te­riores Gobiernos, Sánchez ni si­quiera ha in­ten­tado re­du­cirla.

En octubre pasado, la deuda pública se situaba en los 1,194 billones de euros, lo que supone el 96,57% del producto interior bruto (PIB). Los tipos de interés se encuentran en mínimos históricos desde hace varios años e, incluso, a veces en tasas negativas, lo que supone una facilidad de financiación para los estados europeos. Pero las necesidades de financiación de España siguen siendo fabulosas.

El Tesoro público deberá emitir este año casi 190.000 millones de euros para poder dar de “comer” al monstruo de la deuda. Tendrá que refinanciar títulos por un importe superior a los 160.000 millones de euros, cuyo vencimiento se producirá en 2020. Además, deberá dar cobertura a un déficit que se calcula que podría situarse en el nivel del 2,3% del PIB, cerca de 25.000 millones de euros.

Todo ello, sin contar con el hecho de que al haber tocado suelo el fondo de las pensiones, cada una de las pagas extra a los jubilados le podría obligar a incrementar la deuda en otros 3.500 millones de euros, lo que sucedería dos veces en 2020.

Consecuencias nefastas

La importancia de estas cifras no es baladí. Una deuda tan elevada maniatara las posibilidades de que un gobierno pueda tratar de frenar las consecuencias de la crisis mediante un empujón del sector público. En el caso del déficit, España se encuentra vigilada de forma estrecha por la Unión Europea.

El hecho de que España tenga que emitir deuda por 190.000 millones de euros, significa que su apelación diaria a los mercados de financiación será de 520 euros. El coste de arreglar cada día un desaguisado como el registrado en Aznalcóllar.

La situación de los tipos de interés en mínimos históricos ha permitido al Estado rebajar el coste de la deuda, quizá el único dato bueno entre las magnitudes que se refieren al déficit público y la financiación del mismo. En 2019 se habían presupuestado 35.000 millones de coste de financiación de la deuda y esta cifra se rebajó hasta los 30.000 millones de euros.

El hecho de que la deuda se encuentre desbocada constituye un reflejo de la crisis, pero su génesis ha sido el fuerte déficit público que se ha generado en España a raíz de la crisis económica. Este mismo año, la Comisión Europea ha advertido a nuestro país por el exceso en los número rojos del Estado. El Gobierno había previsto para este año un déficit del 2% del PIB y al final se desviará al alza hasta el 2,3%. Lo mismo sucederá el próximo ejercicio, con unas cuentas negativas también al alza, que ahora se prevé que serán negativas por un 2%.

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