Cumbre del clima

La OMT alerta de los riesgos del cambio climático para la economía de muchos países

La OMT, en la COP25.
La OMT, en la COP25.

No solo es el clima, es tam­bién la eco­nomía y la ac­ti­vidad eco­nó­mica. La Organización Mundial del Turismo (OMT) alerta a todos los países es­pe­cia­li­zados en esta ac­ti­vidad de las con­se­cuen­cias del efecto in­ver­na­dero y les urge a que fo­menten sus cam­pañas de sen­si­bi­li­za­ción. Empresas ho­te­le­ras, hos­te­le­ría, ae­ro­lí­neas y com­pañías de trans­porte han sido ins­tadas a in­vertir en planes de eli­mi­na­ción de re­si­duos y me­dias contra el cambio cli­má­tico.

El turismo es una de las principales fuentes de ingresos de muchos países del mundo -España es líder en llegadas de turistas- y forma parte activa de los graves problemas medioambientales que sufre el Planeta. “Hoy es un día importante para intentar evitar que el 5% de las emisiones de carbono que genera el sector se ralenticen o se eviten en la medida de lo posible”, ha señalado el director ejecutivo de la OMT, Manuel Butler.

El panel sobre Transformación del Turismo para la acción climática que se ha desarrollado en la segunda jornada de la COP25 que se celebra en Madrid, dejó patente los problemas medioambientales que el turismo acarrea. Por ser una de las industrias que más aportación genera al PIB mundial -supone del orden de un 11% del PIB global y cerca de 9 billones de dólares además de generar 319 millones de empleos directos- y por los sectores que están detrás, genera también numerosas sombras en la emisión de gases a la atmósfera.

Cientos de aviones que transportan turistas, miles de toneladas de residuos que se generan, playas contaminadas, los coches que se mueven a su alrededor, han provocado la alarma entre los mandatarios que asisten a las sesiones de trabajo.

Tomar medidas o matar la gallina de los huevos de oro

La secretaria de Estado de Turismo de España, Patricia Espinosa, ha destacado que la industria tiene que trabajar y aportar a la lucha contra el cambio climático porque, de no hacerlo, sería matar la gallina de los huevos de oro. En España, es la principal industria del país como lo demuestran los datos.

En 2018, aportó 191.000 millones de euros a la economía española, un 2,4% más y representa un 15% del PIB nacional y emplea 2,8 millones de personas, equivalente al 14,7% del empleo total del país. El turismo triplica, por ejemplo, al sector de la automoción -otro de los sectores relevantes de la economía-, con 60.000 millones y un 5% del PIB. Está por delante incluso de la construcción que aporta 189.000 millones, lo que representa un 14% de la economía.

Por estas razones, Espinosa dijo que la industria del turismo en España no puede ser ajena a los “desafíos globales”, como es la reducción de la huella de carbono. “No es una obligación, sino una prioridad”, señaló. La representante española comentó que todo el Gobierno estaba implicado no solo el Ministerio sino todo el Gobierno y otros departamentos ministeriales como es Fomento.

Crecimiento ético y sostenible

La secretaria de Estado de Turismo comentó, al respecto, que España podía seguir creciendo en el sector, pero resaltó que ese crecimiento debe hacerse de forma “ética y sostenible”. La política que se ha marcado su departamento circula en torno a tres ejes: lo económico, lo social y la parte medioambiental.

Según comentó, la rentabilidad debe estar en función de la calidad, pensando siempre que el nuevo modelo de crecimiento tiene que dar solución a los problemas que se acechan sobre el cambio climático. “España está comprometida con el desarrollo sostenible. Tenemos la oportunidad de liderar el cambio climático hacia un turismo más sostenible, como potencia turística mundial que somos”, señaló.

Espinosa concluyó destacando que, como país líder mundial que es España, “estamos dispuestos a defender la industria dentro del desarrollo sostenible. Estamos todos implicados. Todos juntos podemos afrontar los retos futuros para hacer un planeta limpio”, dijo dirigiéndose al resto de los ponentes.

Etiqueta medioambiental en hoteles franceses

Brigitte Collete, embajadora de Francia para el Clima, señaló, por su parte, que el Ministerio francés se ha implicado para hacer saber a los turistas lo que significan sus compras en materia de emisiones de CO2. Otra de las medidas que ha adoptado es instalar la etiqueta medioambiental en todos los establecimientos hoteleros, restaurantes y campings para sensibilizar a la gente.

El gobierno francés está midiendo también el impacto que tiene una estancia completa de una persona sobre el efecto invernadero. Otra de las acciones que están poniendo en marcha es sensibilizar a las personas sobre los residuos que generan los diferentes hábitos alimentarios. En los hoteles, se está realizando un plan de sensibilización para que ahorren no solo en agua, sino también para que tomen medidas preventivas en los sistemas de limpieza, especialmente en la utilización de productos menos contaminantes.

Tasa de entre 20 y 40 euros por turista en Seychelles

En esta misma dirección, se refirió la representante del Ministerio de Energía y Clima de Seychelles, quien dijo que el turismo es el principal motor de la economía de las islas, por lo que están obligados a tomar medidas. Unos 700.000 turistas visitan Seychelles y en primer lugar han empezado a trabajar con el transporte aéreo para reducir las emisiones.

Por otro lado, el gobierno está estudiando reducir el impuesto de sociedades a los hoteles que tomen medidas medioambientales y tengan la calificación de hoteles sostenibles. La eliminación del plástico es otra de los pasos que están dando.

La aplicación de una tasa de entre 20 y 40 dólares por turista es una nueva propuesta que las autoridades barajan como vía de ingresos para invertir en proyectos medioambientales.

Serios riesgos en Argentina

Por su parte, el Secretario de Estado de Cambio Climático de Argentina, Carlos Gentile, dijo que el turismo en su país supone el 5,4% del empleo y el 8% de la exportación, por lo que el Gobierno está seriamente involucrado en la problemática medioambiental y la descarbonización.

Gentile reconoció que el cambio climático estaba dejando huella en el país, tanto en lo que se refiere al turismo de nieve como a las zonas costeras. En el esquí, porque están sufriendo problemas de nieve. Y en la costa, por el deshielo que sufre la Antártida. Por esas dos razones fundamentales, “hay que tomar conciencia de la medición de las emisiones de CO2”, declaró.

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