Los úl­timos mo­vi­mientos en Santander y Bankinter com­pletan un 2019 muy ac­tivo

Los consejeros de la banca apuran las compras de acciones antes de fin de año

Las manos fuertes se han mo­vido de forma muy de­sigual según la evo­lu­ción bur­sátil

Ana Botín, Banco Santander
Ana Botín, Banco Santander

La banca es­pañola se pre­para para ce­rrar un 2019 de enormes cons­trastes en bolsa. La foto final del ejer­cicio tendrá tramos de color para las co­ti­za­ciones de en­ti­dades como Sabadell y BBVA, de sepia para Santander o Bankinter y de más ne­gros que blancos para Bankia y para CaixaBank. Esta irre­gu­la­ridad se ha tras­la­dado a la ac­ti­vidad de los con­sejos de ad­mi­nis­tra­ción en bolsa, en un año en el que han sa­lido a de­fender a sus en­ti­dades a muy dis­tinta ve­lo­cidad e in­ten­si­dad.

Primerísimos espadas y consejeros recién llegados se han movido mucho a lo largo del año que acaba en la mitad de los bancos del Ibex 35. Por ejemplo, la consejera de Santander, Pamela Ann Walkden, ha comprado este mes 2.500 títulos del banco cántabro. La banquera británica, que ha realizado una larga carrera en Standard Chartered Bank, se incorporó al consejo en septiembre. También este mes, María Teresa Pulido ha adquirido 10.500 títulos de Bankinter, uno de los protagonistas del mes.

Las compras de la consejera llegaron inmediatamente después del anuncio de que la entidad sacará a bolsa Línea Directa Aseguradora, una operación que ha provocado una fuerte división de opiniones entre los analistas. Las compras de las consejeras de Santander y Bankinter son solo las últimas en el sector, los últimos coletazos de un año que ha obligado a la plana mayor de los bancos a rescarse el bolsillo para apoyar las cotizaciones y mandar un mensaje de confianza al mercado.

Y en algunos casos, para acumular unas significativas plusvalías latentes. Es el caso de los consejeros de Banco Sabadell, que realizaron fuertes compras sobre todo en el primer trimestre del año, cuando la cotización sufrió su primer gran revés del ejercicio cayendo hasta las inmediaciones de los 0,80 euros. Jaime Guardiola, David Martínez, José Luis Negro, Pedro Fontana, José Ramón Martínez, Manuel Valls y David Vegara han sido compradores activos de acciones.

La mayoría pierden

Todos ellos están ganando con sus últimas compras (pierden, y de forma significativa, con las realizadas en años anteriores, en algunos casos de forma masiva) en un año muy de menos a más para Sabadell. La acción bajó a los infiernos de los mínimos históricos en agosto alrededor de los 0,70 euros pero desde entonces emprendió una reacción muy briosa que le ha permitido borrar todas la caídas del año y recuperar la cota de 1 euro por acción, en la que se está haciendo fuerte.

También ha sido un 2019 muy complicado para Santander, que se ha movido entre los 4,40 euros de la pasada primavera y los 3,30 de septiembre para terminar 2019 prácticamente en los mismos niveles a los que lo empezó. Ningún otro banco ha recibido más apoyo de su consejo que el cántabro, con la familia Botín muy destacada al frente. Ana Botín ha invertido más de 15 millones de euros en acciones de la entidad, en la que el núcleo duro familiar se ha reforzado por distintas vías.

La actividad ha sido muy inferior en BBVA y CaixaBank (en ambos casos los primeros espadas han sacado la chequera, aunque por cantidades discretas) y muy especialmente en Bankia. En la entidad nacionalizada apenas hay cultura de compra de acciones por parte de los consejeros y directivos. El peor banco del año en bolsa no ha recibido el espaldarazo de las manos fuertes del consejo, que ha preferido mantener en un discreto segundo plano durante la tormenta.

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