Las aseguradoras asumieron una factura de 50.000 millones por catástrofes en 2019, según Swiss

Catástrofe natural
Catástrofe natural

Las catástrofes naturales y los desastres provocados por el ser humano representaron un impacto económico negativo de 140.000 millones de dólares (126.228 millones de euros) en 2019, de los que las compañías de seguros asumieron una factura por costes de 56.000 millones de dólares (50.519 millones de euros), el 40% del total, según los datos de la firma de reaseguros Swiss Re.

En comparación con 2018, las pérdidas económicas derivadas de catástrofes naturales o provocadas por el ser humano bajaron un 20,4% respecto del total de 176.000 millones de dólares (158.700 millones de euros) del año pasado, mientras el peaje en vidas humanas superó los 11.000 muertos o desaparecidos, en línea con el año anterior.

En este sentido, las pérdidas cubiertas por las aseguradoras en 2019, un total de 56.000 millones de dólares, representaron un descenso del 40% en relación al año pasado y se situaron un 25% por debajo de la media de 75.000 millones de dólares (67.635 millones de euros) de la última década.

El análisis de Swiss Re cifra en 133.000 millones de dólares (119.938 millones de euros) el impacto económico negativo de las catástrofes naturales, por debajo de los 166.000 millones de dólares (149.697 millones de euros) de 2018, mientras que la factura de catástrofes provocadas por el ser humano ascendió a 7.000 millones de dólares (6.312 millones de euros), un 31% menos que en 2018.

"Hay cada vez más evidencia científica de que el cambio climático afecta a la frecuencia y gravedad de los eventos secundarios de peligro (aquellos que causan daños medianos como inundaciones, incendios forestales o tormentas)", declaró Martin Bertogg, director del área de riesgos catastróficos del Swiss Re Institute.

Asimismo, el experto destacó que el rápido incremento de riesgos macro, como el rápido crecimiento de las poblaciones y del valor de las propiedades en áreas expuestas, contribuyen al aumento de las pérdidas resultantes de catástrofes naturales a nivel mundial, "lo que hace que la experiencia pasada sea un predictor menos definido para pérdidas futuras".

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